La comunidad internacional se prepara para la conferencia de
La Haya en noviembre, donde se intentará dar un nuevo vigor
al Protocolo de Kyoto, firmado en 1997. Entonces, los países
industrializados, principales causantes del calentamiento global
a través de emisiones de gases de efecto invernadero, se comprometieron
a reducirlas a niveles de 1990 para el año 2008-2012. Ahora,
quieren que el Sur también reduzca sus emisiones. Esa es la
condición interpuesta por Estados Unidos para ratificar el Protocolo,
y algunos países del Sur ya están diseñando propuestas en ese
sentido. ¿Estamos en el camino correcto?
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El
reconocido especialista de Harvard Theodore Panayotou
analiza el rol de los países del sur en el control
del cambio climático.
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Director de programas ambientales en el Institute for International
Development y en el Center for International Development, en la
Universidad de Harvard, Theodore Panayotou ha investigado durante
los últimos años las relaciones entre cambio climático y desarrollo.
Este especialista considera que los compromisos de Kyoto se quedaron
cortos frente a la magnitud del problema y sugiere que en la búsqueda
de soluciones prime el criterio de equidad.
¿El calentamiento global afectará igual al Sur que al Norte?
Se presume que habrá diferentes grados de incremento de temperatura
en las diversas regiones del mundo y, por lo tanto, que los efectos
serán diversos.
Lo interesante aquí es que no importa de dónde vengan las
emisiones, los impactos serán distribuidos desigualmente en el planeta.
Aunque la evidencia es limitada, se cree que estos impactos serán
más serios en los países tropicales (Sur) que en los temperados
(Norte). Sobre todo en la agricultura (crisis alimenticia), la salud
(mayor incidencia de enfermedades como malaria, dengue, fiebre amarilla)
y en las zonas costeras, debido a los efectos del aumento del nivel
del mar..
¿Por qué los trópicos?
Por varias razones. Una es que en los trópicos, la temperatura no
cambia de estación a estación y por ello, un pequeño cambio aunque
sea de uno o dos grados- puede tener efectos significativos. Además,
los trópicos son más vulnerables a las condiciones extremas del
clima, sus suelos, por ejemplo, son más propensos a la erosión.
Por otro lado, estos países dependen más de la agricultura y de
los recursos naturales que el mundo industrializado y, tienen menos
capacidad de respuesta, no tienen infraestructura, ni recursos para
enfrentar o adaptarse a los efectos del cambio climático.
En cambio, los países temperados se verían poco afectados en general,
e incluso se verían beneficiados, por ejemplo, al aumentar la productividad
agrícola debido a estaciones de siembra más larga o al incrementarse
las actividades de esparcimiento a causa de inviernos más cortos.
Aunque para muchos la variable Norte Sur está pasada de moda,
en el tema del cambio climático parece no ser así ¿Está de
acuerdo?
Sí totalmente, especialmente si por Sur nos referimos a los países
tropicales y por Norte, a los temperados. Y hay cuatro claves para
entender la posición actual de los países del Sur. Primero: son
quienes contribuyeron menos al problema del calentamiento global,
pues si analizamos históricamente las emisiones durante los últimos
150 años, la mayor parte de éstas provinieron del Norte. Segundo,
los países del Sur recibieron la mayor parte de los daños, y ya
lo estamos comenzando a ver, con los desastres naturales, el Niño,
etcétera. Tercero, son los menos preparados para defenderse o adaptarse
al cambio. Y cuarto, los países industrializados les piden hoy que
asuman compromisos para reducir sus emisiones en un momento de su
desarrollo en que se están moviendo de la agricultura a la era industrial,
y por tanto sus emisiones crecen. Mientras en el Norte, la tendencia
es contraria, ya que se mueven de una sociedad industrial a una
de servicios, a una sociedad postindustrial.
Muchos están estabilizando sus emisiones y algunos incluso las reducen.
¿Deberían o no los países del Sur asumir compromisos de reducción
de emisiones, tal como lo propone Estados Unidos?
-Debo decir que lo que los países desarrollados hicieron en Kyoto
no es muy impresionante. Fueron a Kyoto y después de mucho protestar,
accedieron a firmar lo inevitable, es decir, se comprometieron a
hacer algo que ya estaba pasando, que ya pasó, que es la reducción
de las emisiones en el Norte. Ellos ya sabían esto, fueron, firmaron
y dijeron que hicieron la gran cosa. Y ahora esperan que los países
en desarrollo firmen lo imposible. Ellos firman lo inevitable y
quieren que el Sur firme lo imposible.
¿La
comunidad internacional está entonces perdiendo el tiempo tratando
de dilucidar como llegar a la "participación significativa" del
Sur en el Protocolo?
-Pienso que en las condiciones actuales, los países en desarrollo
no deberían hacer nada. Pienso que Kyoto no ayudará a controlar
el cambio climático, pero tampoco se logrará hacerlo sin la participación
de los países en desarrollo.
¿Es un problema de tiempo, de decidir cuándo los países en desarrollo
pueden empezar a asumir compromisos?
-No, es un problema de equidad. Nosotros proponemos que los países
desarrollados paguen a los países del Sur por los daños que les
han causado, durante el siglo y medio en que produjeron emisiones
a la atmósfera. Debería hacerse una evaluación de cuánto daño ha
producido esta concentración de gases desde la Revolución Industrial,
en América Latina, en el sudeste asiático, en el Africa subsahariana,
etc... y proponer una compensación. En este sistema, se evalúa,
país por país, cuál ha sido su contribución al cambio climático
global, y al mismo tiempo, en qué medida ha sido víctima de los
daños. Si la contribución es mayor al daño sufrido, entonces paga.
Si es al contrario, recibe un pago.
¿A través de qué instrumentos concretos se llevaría a cabo?
-Hay varios instrumentos. Por ejemplo, se puede otorgar a los países
en desarrollo grandes presupuestos de carbón. Es decir, si un país
crece al 5 por ciento pero, debido al estado de su desarrollo, produce
7 por ciento de emisiones, le permites seguir con ese 7 por ciento,
no lo obligas a reducirlas. Se trata de dar mucho espacio a los
países del Sur, para que sigan creciendo y, al mismo tiempo, puedan
encontrar nuevas tecnologías para ir reduciendo sus emisiones.
¿Sería popular una idea como esa en Estados Unidos?
-No, nadie quiere pagar, pero entonces los países en desarrollo
no hacen nada y fin de la historia. Pero tengo otra idea, que quizás
es incluso mejor: deberíamos estimar cuánto el mundo industrializado
debe al mundo en desarrollo y crear un Fondo Global de Cambio Climático
y poner todo el dinero de las compensaciones allí, y usarlo para
la creación de nuevas tecnologías para el Sur. Y permitir que el
Sur crezca rápido, pero con menos emisiones.
¿No es utópico pensar en un sistema de compensaciones en el sistema
internacional actual?
-¿Utopía? Si uno tiene una casa y su vecino viene y la daña, él
debe compensar por eso. Si él causa un daño, yo llamo a la policía
y arreglo el tema. Si hay un derrame de petróleo de un buque japonés
en aguas estadounidenses, Japón debe compensar por los daños. Es
lo mismo.
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