Entrevista con la directora
de la Comisión Nacional de Medio Ambiente de Chile
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| América
Latina, por un planeta apto para la vida |
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| por Pilar Franco |
Los países latinoamericanos formaron un ramillete
de "buenas intenciones" en la búsqueda de soluciones
a los problemas ambientales que asolan a la región.
Es hora ya de consolidar los análisis de diagnóstico
en la materia, afirmó Adriana Hoffman
Este es el
momento justo de que América Latina pase de las "buenas
intenciones" a la consolidación de los análisis de
diagnóstico sobre medio ambiente y de que los países
del hemisferio asuman una posición regional para abatir
las secuelas de un largo período de uso exhaustivo
e irracional de los recursos naturales, advirtió Adriana
Hoffman, directora de la Comisión Nacional de Medio
Ambiente de Chile, CONAMA.
La funcionaria conversó con Tierramérica en la ciudad
de México, donde participó los días 2 y 3 de octubre
en la Quinta Reunión del Comité Intersesional del
Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina
y el Caribe, coordinada por el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA.
Aún cuando en los últimos años se dieron pasos importantes
para diseñar un marco legislativo que garantice la
preservación del medio ambiente, los avances no alcanzaron
el ritmo necesario para proteger la riqueza natural
del subcontinente.
"El gran problema de América Latina es que se trata
de una zona impregnada de muy buenas intenciones,
pero al ir hacia la aplicación de los reglamentos
que rigen el uso de los recursos, tropieza con enormes
obstáculos", afirmó Hoffman.
El uso exhaustivo e irracional de la biodiversidad,
principalmente porque la economía regional depende
en forma importante de sus recursos madereros, marinos
y pesqueros, entre otros, "obliga a que los gobiernos
asuman sin demora un papel más responsable" incorporando
el carácter ambiental a sus proyectos de desarrollo.
Ahora, en la antesala de "Río más 10, hay que pagar
la factura de que no se haya logrado aún consolidar
los análisis de diagnóstico ni conformar una posición
común sobre la base del caudal de experiencias compartidas",
explicó Hoffman.
La etapa previa a los diez años desde la Cumbre de
la Tierra, celebrada en Río de Janeiro, Brasil, en
1992, marca el límite para que los países "estructuren
un plan que incluya todos los elementos para establecer
que el planeta está apto para la vida".
Esta es la ocasión precisa para apuntalar un esquema
de desarrollo sustentable en la administración de
las riquezas que alberga el hemisferio, destacó la
funcionaria chilena.
Pero sobre todo, es hora de que los países latinoamericanos
asuman que "todavía es tiempo de revertir los procesos
de deterioro ambiental. Si eso es así, tal vez no
hayamos perdido la guerra que se bate contra los elementos
que nos dan vida", señaló.
América Latina, con una superficie de 20 millones
de kilómetros cuadrados que comprende grandes y variadas
zonas ecológicas en sus 32 países, alberga a 8,5 por
ciento de la población mundial, 23 por ciento de los
bosques del mundo y a 20 por ciento de las especies
animales, de acuerdo con datos de la Red Latinoamericana
de Agricultura Sostenible.
Aunque posee doce por ciento de las tierras cultivables
del planeta, la zona obtiene sólo cinco por ciento
de la producción total de granos y ocho por ciento
de raíces y tubérculos, según la misma fuente.
Hoffman explicó que las causas de la degradación ambiental
son ya muy conocidas. Sin embargo, hace falta comprender
que los efectos ecológicos acarrean consecuencias
sociales que derivan siempre en pobreza, subrayó.
En el caso de Chile, el presidente Ricardo Lagos "ha
dado gran impulso al desarrollo del país basado en
un concepto de sustentabilidad", dijo Hoffman, quien
aceptó la invitación a dirigir la CONAMA con una vasta
experiencia acumulada en muchos años de participar
en actividades a favor del medio ambiente desde las
filas de organizaciones no gubernamentales.
En la década pasada, esa nación sudamericana, que
llegó a ser modelo latinoamericano de éxito en los
niveles macro de la economía, caminó, no obstante,
en una ruta "de gran asimetría entre los indicadores
sociales y los ambientales", declaró la funcionaria.
Es hasta ahora que "el gobierno entiende la importancia
de valorar el tema del medio ambiente como un factor
decisivo en la meta de alcanzar la equidad social,
así como las consecuencias que se derivan de relegar
a un segundo nivel de preocupación los asuntos ambientales",
sostuvo.
Según Hoffman, la relación entre comercio y medio
ambiente es crucial. "Los gobiernos enfrentan el reto
de hacer compatibles los intereses del sector comercial
y la defensa de los recursos naturales, sometidos
éstos a fuertes presiones en la medida en que aumentan
las inversiones de capitales privados", explicó.
Y subrayó la necesidad de abrir canales de participación
ciudadana, pues considera fundamental que la gente
colabore en la creación de normas y en toda política
pública para conservar los bienes brindados por la
naturaleza: los suelos, el agua, los bosques, la biodiversidad
y los recursos del mar.
La directora de la CONAMA, especialista en la flora
de Chile luego de años de trabajo en el área de la
botánica, confió a Tierramérica que "me sorprendió
mucho" el llamado del presidente Lagos a formar parte
del gobierno en la búsqueda de soluciones a "problemas
que ya no pueden esperar más".
Sin militancia política, Hoffman decidió sumarse a
las tareas oficiales en una lucha que defendió durante
años como ciudadana, "convencida de que esta nueva
etapa significa un gran desafío y una responsabilidad
enorme", afirmó.
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