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ARGENTINA: Control del mar para proteger al calamar

por Marcela Valente

BUENOS AIRES, feb (IPS) Argentina pretende ampliar de 200 a 350 millas náuticas la zona atlántica en que realiza el control de la pesca, para luchar contra la depredación del calamar, dijo hoy el presidente Fernando de la Rúa.

El anuncio responde a que existe una verdadera ciudad flotante pescando calamar en las cercanías del límite de jurisdicción argentina, según dijo el secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Antonio Berongaray, tras sobrevolar la zona.

Oscar Fortunato, del Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas, explicó a IPS que una extensión similar de control de pesca ya realizan Chile, Ecuador y Perú, más allá de sus respectivas 200 millas de zona económica exclusiva en el océano Pacífico.

Delegados argentinos presentarán documentación probatoria de la depredación pesquera de barcos extranjeros en la próxima sesión de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), que se realizará el día 26 en Roma.

Sin embargo, esa ampliación de control pesquero choca con la zona oceánica exclusiva de las islas Malvinas, en poder de Gran Bretaña.

Fotografías difundidas este viernes por la prensa argentina permiten ver a varios de los casi 300 barcos poteros, en su mayoría asiáticos, apuntando las luces hacia el mar para atraer calamares, especie que migra entre la zona económica exclusiva argentina y las aguas internacionales.

El director de Pesca, Horacio Rieznik, comentó que los pesqueros ubicados en la milla 201 (372,5 kilómetros) atraen a los calamares "como si fueran mosquitos".

"Están depredando nuestros recursos de día y de noche, y quitando posibilidades de empleo a los argentinos", denunció el funcionario.

Buques de Corea del Sur, Japón y Taiwán y algunos españoles pescan en el borde del límite permitido, en una zona del sur del océano Atlántico que concentra 80 por ciento de los calamares que se pueden capturar en el mundo.

El estatal Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero, que investiga la riqueza ictícola argentina, recomendó para preservar la especie la actuación simultánea de sólo 150 barcos durante la temporada, que se extiende de febrero a junio, y pescar hasta 60 por ciento de las existencias.

Sin embargo, la cantidad de barcos por temporada suman 350, de los cuales sólo 50 son argentinos, y además superan el límite de captura aconsejada para asegurar la reproducción.

"Es un asunto de la mayor importancia para nosotros", reconoció este viernes el presidente De la Rúa.

Las exportaciones pesqueras argentinas llegaron en el pasado a sumar 1.000 millones de dólares, superior a las ventas externas de la tradicional carne vacuna, pero en 2000 descendieron a 850 millones de dólares debido a la depredación extranjera.

Fortunato explicó a IPS que el problema se agrava "porque los congeladores argentinos (buques factoría) no tienen permiso para moverse en la franja que va de las 170 a las 200 millas de la zona económica exclusiva por cuestiones de preservación".

Tampoco llegan a esa zona los buques "fresqueros" (que llevan la mercadería fresca), porque es demasiada alejada de los puertos y se podría afectar la calidad de las capturas.

Los buques factoría sólo pueden acceder a esa zona con autorización unánime de las cinco provincias de la región patagónica argentina con litoral oceánico, una media de protección a otra especie muy depredada en los últimos años, como es la merluza hubbsi.

Fortunato explicó que en el mundo existen dos alternativas para controlar las especies transfronterizas, que son las que viven mayoritariamente en la zona económica exclusiva del país ribereño y que se movilizan más allá del límite.

Una es la que sugiere que los estados ribereños y los que tienen intereses en el caladero se reúnan en una comisión para regular la pesca en la zona, dejando al país ribereño la preponderancia de las decisiones. "Esto sería como poner al zorro a cuidar las gallinas", ironizó Fortunato.

La otra opción es la de pedir a la FAO el permiso de extender el poder de control del país ribereño otras 150 millas, y entonces el país costero decide cuántos buques pueden acercarse a capturar la especie, con qué artes pescar, a qué altura y demás, puntualizó el dirigente pesquero.

"Para defender esta posición, el Estado debe tener una organización administrativa interna seria y un presupuesto que hoy no tenemos. Los controles de la Armada y de la Prefectura pueden mejorar también, pero para que su labor sea útil, debe responder a esa organización ordenada", añadió.

En el caso argentino, las organizaciones defensoras del ambiente Greenpeace, Fundación Vida Silvestre y Cedepesca coinciden en que el Estado hizo poco y nada en los últimos años para evitar la depredación de las especies, lo que atrajo una poderosa flota extranjera que ya agotó otros caladeros.

Javier Colcuera, de la Fundación Vida Silvestre, señaló que durante los años 90 se denunció la llamada práctica de buques gemelos dentro de la zona económica exclusiva, que consiste en utilizar dos barcos de similar porte, nombre, color y matrícula, a fin de capturar el doble de lo permitido.


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