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WASHINGTON. Unos 150 prominentes
científicos y especialistas en el estudio de los océanos
pidieron el establecimiento inmediato de reservas
marinas para volver a poblar los mares del planeta,
durante una conferencia de la Asociación Estadounidense
para el Avance de la Ciencia, en San Francisco, California.
"La degradación de los
océanos y el colapso de los bancos de pesca determinan
la urgente necesidad de una nueva y mejor administración
de la biodiversidad marina, las poblaciones de especies
explotadas y la salud general de los océanos", afirmaron
los científicos en una declaración conjunta. "Las
reservas marinas son una herramienta muy eficaz para
aliviar muchos de estos problemas", agregaron.
La mayoría de los científicos
considera que la decoloración de los corales, los
cambios en la composición de las especies, el florecimiento
de algas tóxicas y el colapso de los bancos de pesca
son síntomas de complejas y profundas alteraciones
en la salud de los ecosistemas marinos. La intensa
actividad pesquera, junto con el aumento del comercio
marítimo, la construcción de puertos y el turismo,
provoca cambios drásticos en las áreas marinas y costeras.
En América Latina, que
posee el segundo arrecife de coral más importante
del mundo (Belice) y una de las cinco industrias pesqueras
más importantes del orbe (en Chile y Perú), la captura
marina fue de 21 millones de toneladas en 1995, alrededor
del 20 por ciento del total mundial, según informes
de Naciones Unidas.
Actualmente, menos de uno
por ciento de los océanos del mundo está protegido
a través reservas. Allí, los recursos biológicos se
preservan mediante prohibiciones de pesca y medidas
que impiden la remoción o perturbación de los recursos
marinos.
Los científicos afirman
que las reservas son una herramienta muy útil para
restaurar la salud del océano. "Las reservas marinas
funcionan y lo hacen en muy corto plazo", dijo Jane
Lubchenco, profesora de la Universidad Estatal de
Oregon, una de las presidentas de un grupo de científicos
internacionales que estudia el tema desde 1997.
"Ya no se trata de preguntarse
si hay que apartar áreas completamente protegidas
en el océano sino dónde establecer dichas áreas",
agregó. Unos 30 países en el mundo cuentan con reservas
marinas. No todas tienen las mismas reglas. En algunas,
como las denominadas "áreas de no extracción", no
se permite ninguna actividad extractiva.
Robert Warner, un científico
de la Universidad de California en Santa Bárbara,
citó estudios donde se comprobó que apenas uno o dos
años después de la creación de algunas reservas, la
densidad promedio de la población de la vida marina
era 91 por ciento más alta. "Los resultados son sorprendentes
y constantes", dijo Warner.
La biomasa aumentó 192
por ciento y el tamaño promedio de los organismos
31 por ciento, mientras que la diversidad de especies
también aumentó 23 por ciento, agregó.
El tamaño y la abundancia
de las especies explotadas también crece en las áreas
adyacentes a las reservas, señaló Callum Roberts,
científico marino de la Universidad de Harvard.
Las reservas marinas difieren
de los parques terrestres porque sirven como criaderos
naturales: los niveles de población pueden recuperarse
gracias a la dispersión de larvas más allá de los
límites de la reserva, transportadas por las mareas
y corrientes en un radio de hasta mil kilómetros.
Los pescadores suelen oponerse
con firmeza a las reservas marinas, pero una vez que
se dan cuenta de que aumenta el tamaño y la abundancia
de los peces en las áreas circundantes, terminan por
apoyarlas, señaló Lubchenco.
"En Nueva Zelanda, por
ejemplo, a pesar de una violenta oposición inicial,
los pescadores se han convertido en defensores de
las reservas, donde han visto poblaciones de familias
de peces como los lutiánidos, multiplicarse por 40",
dijo por su parte Roberts.
En 1994 se prohibieron
en tres áreas de 17 mil kilómetros cuadrados en el
Golfo de Maine, Estados Unidos, todos los métodos
de pesca que ponen en peligro una especie de pez que
habita en el fondo del mar. En un período de cinco
años, la densidad de la población de esta especie
aumentó entre nueve y 14 veces, agregó.
En América Latina, una
de una de las reservas más conocidas es la de las
Islas Galápagos, declaradas Patrimonio Natural de
la Humanidad por la UNESCO. Una ley de 1998 prohíbe
la pesca de flotas continentales nacionales o extranjeras
en los 140 mil kilómetros cuadrados de reserva, solamente
autoriza la actividad de pescadores locales y estipula
que el 50 por ciento de las ganancias derivadas del
turismo se destinen a la conservación de la biodiversidad
local.
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