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Reportaje

Océanos desprotegidos

Por Danielle Knight*

Menos del uno por ciento de los océanos del mundo está protegido a través de áreas de conservación, alertan prominentes científicos

WASHINGTON. Unos 150 prominentes científicos y especialistas en el estudio de los océanos pidieron el establecimiento inmediato de reservas marinas para volver a poblar los mares del planeta, durante una conferencia de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, en San Francisco, California.

"La degradación de los océanos y el colapso de los bancos de pesca determinan la urgente necesidad de una nueva y mejor administración de la biodiversidad marina, las poblaciones de especies explotadas y la salud general de los océanos", afirmaron los científicos en una declaración conjunta. "Las reservas marinas son una herramienta muy eficaz para aliviar muchos de estos problemas", agregaron.

La mayoría de los científicos considera que la decoloración de los corales, los cambios en la composición de las especies, el florecimiento de algas tóxicas y el colapso de los bancos de pesca son síntomas de complejas y profundas alteraciones en la salud de los ecosistemas marinos. La intensa actividad pesquera, junto con el aumento del comercio marítimo, la construcción de puertos y el turismo, provoca cambios drásticos en las áreas marinas y costeras.

En América Latina, que posee el segundo arrecife de coral más importante del mundo (Belice) y una de las cinco industrias pesqueras más importantes del orbe (en Chile y Perú), la captura marina fue de 21 millones de toneladas en 1995, alrededor del 20 por ciento del total mundial, según informes de Naciones Unidas.

Actualmente, menos de uno por ciento de los océanos del mundo está protegido a través reservas. Allí, los recursos biológicos se preservan mediante prohibiciones de pesca y medidas que impiden la remoción o perturbación de los recursos marinos.

Los científicos afirman que las reservas son una herramienta muy útil para restaurar la salud del océano. "Las reservas marinas funcionan y lo hacen en muy corto plazo", dijo Jane Lubchenco, profesora de la Universidad Estatal de Oregon, una de las presidentas de un grupo de científicos internacionales que estudia el tema desde 1997.

"Ya no se trata de preguntarse si hay que apartar áreas completamente protegidas en el océano sino dónde establecer dichas áreas", agregó. Unos 30 países en el mundo cuentan con reservas marinas. No todas tienen las mismas reglas. En algunas, como las denominadas "áreas de no extracción", no se permite ninguna actividad extractiva.

Robert Warner, un científico de la Universidad de California en Santa Bárbara, citó estudios donde se comprobó que apenas uno o dos años después de la creación de algunas reservas, la densidad promedio de la población de la vida marina era 91 por ciento más alta. "Los resultados son sorprendentes y constantes", dijo Warner.

La biomasa aumentó 192 por ciento y el tamaño promedio de los organismos 31 por ciento, mientras que la diversidad de especies también aumentó 23 por ciento, agregó.

El tamaño y la abundancia de las especies explotadas también crece en las áreas adyacentes a las reservas, señaló Callum Roberts, científico marino de la Universidad de Harvard.

Las reservas marinas difieren de los parques terrestres porque sirven como criaderos naturales: los niveles de población pueden recuperarse gracias a la dispersión de larvas más allá de los límites de la reserva, transportadas por las mareas y corrientes en un radio de hasta mil kilómetros.

Los pescadores suelen oponerse con firmeza a las reservas marinas, pero una vez que se dan cuenta de que aumenta el tamaño y la abundancia de los peces en las áreas circundantes, terminan por apoyarlas, señaló Lubchenco.

"En Nueva Zelanda, por ejemplo, a pesar de una violenta oposición inicial, los pescadores se han convertido en defensores de las reservas, donde han visto poblaciones de familias de peces como los lutiánidos, multiplicarse por 40", dijo por su parte Roberts.

En 1994 se prohibieron en tres áreas de 17 mil kilómetros cuadrados en el Golfo de Maine, Estados Unidos, todos los métodos de pesca que ponen en peligro una especie de pez que habita en el fondo del mar. En un período de cinco años, la densidad de la población de esta especie aumentó entre nueve y 14 veces, agregó.

En América Latina, una de una de las reservas más conocidas es la de las Islas Galápagos, declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. Una ley de 1998 prohíbe la pesca de flotas continentales nacionales o extranjeras en los 140 mil kilómetros cuadrados de reserva, solamente autoriza la actividad de pescadores locales y estipula que el 50 por ciento de las ganancias derivadas del turismo se destinen a la conservación de la biodiversidad local.

 

* La autora es corresponsal de IPS.

 

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Enlaces Externos




Programa Mundial de Acción para proteger el Medio Ambiente Marino - PNUMA (en inglés)

Portal sobre el ecosistema marino (en inglés)

Sobre Áreas Marinas Protegidas en EE.UU. (en inglés)

Web sobre los océanos / UNESCO - PNUMA (en inglés, español)

Buscador de áreas marinas protegidas (en inglés)

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