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por Néfer
Muñoz
SAN JOSE, mar (IPS) Las mujeres de
América Latina tienen menor acceso que los hombres a la posesión
de tierras y cuando lo logran por lo general son de mala calidad.
La no gubernamental Fundación Arias para
la Paz y el Progreso Humano informó a IPS de los resultados
del estudio elaborado por la economista agrícola puertorriqueña
Carmen Diana Deere y por la socióloga colombiana Magdalena
León.
El documento titulado "Género, propiedad
y empoderamiento: tierra, Estado y mercado en América Latina"
concluye que en la práctica las mujeres latinoamericanas no
tienen el mismo derecho a la tierra que los hombres.
"La propiedad de la tierra está básicamente
en manos masculinas y por lo tanto es mayor su poder", explicó
a IPS León, quien ha sido profesora visitante en universidades
de Estados Unidos, España, República Dominicana y Perú.
Deere y León encontraron que el común
denominador de las últimas adjudicaciones de tierra en la
región es que los beneficiados en forma mayoritaria son los
hombres.
Tal es el caso de México, donde en los
últimos procesos de entrega de tierras 79 por ciento de los
favorecidos fueron hombres y sólo 21 por ciento mujeres.
La investigación, publicada por la editorial
Tercer Mundo de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad
Nacional de Colombia, analizó el estado actual de 13 países
latinoamericanos.
"En el período de reforma agraria en
América Latina se dio por hecho que al beneficiar a los jefes
de hogar varones, todos los miembros de la familia se beneficiarían
también", señala el documento.
Las dos expertas de la Fundación Arias
para la Paz y el Progreso Humano concluyen que hay una discrepancia
entre los derechos formales y el control real de la tierra
en Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador,
El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Perú.
"Existe una tendencia a violentar los
derechos de propiedad de las mujeres", aseguró a IPS la abogada
Lara Blanco, directora del Centro para el Progreso Humano
de la Fundación Arias.
La fundación, que apoyó a las expertas
en su recopilación de datos en América Central, parte del
hecho de que la región todavía afronta fuertes discriminaciones
de género.
Blanco explicó que en los planes de reforma
agraria desarrollados en los años 80 muchas tierras fueron
asignadas a cooperativas.
Sin embargo, en la actualidad la región
vive una especie de contrarreforma, en la que muchas de esas
tierras asignadas con fines sociales están en proceso de parcelación.
Este es un momento clave para que muchas
de esas tierras sean dadas en propiedad, indicó Blanco, especialista
en asuntos de género.
Por esa razón es que los movimientos
feministas de América Latina deberían velar para que buena
parte de esas propiedades se asignen a mujeres, agregó Blanco.
El estudio sostiene que la desigualdad
de género en la posesión de la tierra en América Latina se
debe a los privilegios que disfrutan los hombres en el matrimonio,
a la preferencia por los varones en las prácticas de herencia
y al sesgo masculino en los programas estatales.
Deere y León descubrieron que en la reforma
agraria concretada en 1994 en Bolivia sólo 17,2 por ciento
de los beneficiarios fueron mujeres, en Brasil representaron
en 1996 sólo 12,6 por ciento de los favorecidos y en Guatemala,
en ese mismo año, las adjudicatarias de tierra eran apenas
ocho por ciento.
Las autoras afirman en el estudio la
necesidad de brindarle a las mujeres más capacidad de "empoderamiento"
de tierra, pues existe una relación directa entre la propiedad
y los ingresos que controlan el bienestar propio y el de los
hijos.
Sostienen, además, que la posesión de
tierras fortalece la posición de resguardo de las mujeres
en el matrimonio y, como incrementa su capacidad negociadora,
también propicia una mayor participación femenina en la toma
de decisiones.
Diversas analistas costarricenses han
comentado que este estudio revela cómo las mujeres han avanzado
en la lucha contra las desigualdades, pero no así en la lucha
contra la redistribución.
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