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“El fundamentalismo ecológico es nefasto” |
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Por Mario Osava*
Educación y justicia social son mucho más importantes que ciertos eslóganes que se usan en nombre del medio ambiente, sostiene el escritor brasileño Paulo Coelho en entrevista exclusiva con Tierramérica.
Paulo Coelho, 54 años, es uno de los autores
que más libros vende en el mundo. Es todo un fenómeno editorial:
ya lleva más de 35 millones de ejemplares en 14 años. Mejor conocido
por “El Alquimista” y “El guerrero de la luz”,
Coelho ha sido criticado en su natal Brasil y en otros países por
su estilo ligero, más cercano a los libros de “auto-ayuda”
que a la gran literatura.
Sin embargo su audiencia crece, incluso entre los académicos del
lenguaje más exigentes. Y los ciudadanos comunes se sienten profundamente
identificados con sus mensajes cargados de referencias espirituales.
En este diálogo con Tierramérica, Coelho critica el fundamentalismo
ecológico, y pide que cesen los bombardeos en Afganistán. Espera
que “prevalezca la sensatez”, dice, y no la sed de venganza,
como la que anima a uno de sus personajes en su más reciente libro
“El demonio y la señorita Prym”.
P-Tierramérica: ¿Cree que es irreversible el deterioro ambiental
del planeta?
R-Coelho: No existe nada irreversible cuando el hombre tiene conciencia
de sus problemas.
P-¿Qué debe hacer la humanidad para tener una relación más equilibrada,
menos destructiva con la naturaleza?
R-A partir del momento que entendemos nuestra dependencia del medio
ambiente, comprendemos también que es más inteligente respetar aquello
que nos da vida.
P-¿Cómo superar el consumismo de la sociedad actual?
R- No pienso que esta sociedad sea más consumista que la que vivió
en la Edad Media o en el siglo XIX. Al contrario, creo que todos
nos estamos dando cuenta de la fragilidad de confiar sólo en las
apariencias, y el mundo está cambiando para mejor. Entretanto, se
requiere tiempo para que estos cambios se consoliden y los guerreros
de la luz puedan mostrar la razón por la que están aquí.
P-¿La religión, la espiritualidad, puede contribuir a actitudes
ecológicamente más sanas?
R- La religión y la espiritualidad nos ayudan a tener conciencia
de que existe nuestro próximo, y eso hace que veamos las cosas con
ojos más solidarios.
P-¿Qué considera más importante para una buena calidad de vida?
R- Ser fiel a nuestros propios sueños. Cuando eso sucede, nos llenamos
de entusiasmo y sentimos que es preciso dar un ejemplo de coraje.
P-¿Qué actividades individuales y sociales considera más nefastas
para el medio ambiente?
R- Por más paradójico que sea, el fundamentalismo y el fascismo
ecológico, con esas cosas políticamente correctas, está haciendo
mucho más mal que bien en términos de la conciencia de la población.
Requerimos una campaña seria, para que las personas sean concientes
de cuánto pueden perder si no toman en cuenta al medio ambiente.
Entretanto, lo que estamos atestiguando ahora, con los fundamentalistas
ecológicos, es una cosa del tipo: “la ballena es más importante
que el hombre”, y eso no da resultados. Educación y justicia
social son mucho más importantes que ciertos eslóganes que se usan
en nombre de la ecología.
P-¿Cómo encara las preocupaciones por la deforestación en la
Amazonía y el temor por su desnacionalización?
R- Existe un problema de deforestación, pero existe también un problema
geopolítico, que es usar la deforestación como amenaza a la integridad
de Brasil. Estoy seguro de que los brasileños concientes pueden
resolver sus propios problemas, sin necesidad de “ayuda”
externa.
P-¿Qué lecciones extrae de los atentados terroristas del 11 de
septiembre en Estados Unidos? ¿Qué podemos esperar después de la
reacción norteamericana?
R- Bush dijo que “esto es un acto de guerra, no de terror”.
Yo me reservo el derecho de colocar la frase en sus debido términos:
“esto es un acto de terror, no de guerra”. En mi último
libro “El demonio y la señorita Prym”, un hombre inocente,
víctima de un ataque terrorista que destruye a toda su familia,
decide buscar venganza, en lugar de justicia. Espero que este libro
no sea profético, y que prevalezca la sensatez. Lo que veo, entretanto,
es una reacción desmesurada, con bombardeos diarios contra Afganistán,
donde la mayor parte de víctimas son precisamente civiles. Espero
que eso pare inmediatamente.
(Si quieres conocer más sobre Paulo Coelho, conéctate a: www.paulocoelho.com.br)
* El autor es corresponsal de IPS
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