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AMBIENTE: Críticas a acuerdo sobre Protocolo de Kyoto
por Nizar Al-Aly

MARRAKESH, Marruecos, nov (IPS) Delegados de 167 países lograron en la meridional ciudad marroquí de Marrakesh un acuerdo que facilitará ratificar el Protocolo de Kyoto de 1997 sobre cambio climático, pero el resultado es "magro" según activistas por el ambiente.

El acuerdo, alcanzado a mediados de mes tras dos semanas de negociación, incluye detalladas normas para la implementación del protocolo, que busca reducir la emisión de dióxido de carbono y otros gases que producen el llamado efecto invernadero al retener calor en la atmósfera,

Esas normas comprometen a los países industrializados a reducir sus emisiones de dióxido de carbono, hasta que sean en 2012 cinco por ciento menores que las de 1990.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció en marzo que ese país, principal emisor de dióxido de carbono, no ratificaría el protocolo, con el argumento de que afectaría intereses económicos estadounidenses.

Ese anuncio puso en peligro el futuro del protocolo, cuya entrada en vigencia depende de que sea ratificado antes de 2020 por 55 países, incluyendo a respondables de 55 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono en 1990.

Luego los integrantes de la Unión Europea (UE) negociaron con países industrializados y en desarrollo nuevos términos de implementación del protocolo, para lograr que entrara en vigencia aún sin ratificación estadounidense, y en julio se alcanzó un acuerdo general en Bonn.

El objetivo de la conferencia de Marrakesh era implementar en forma detallada el acuerdo de Bonn.

El objetivo es revertir el proceso de cambio climático, que implica aumento del nivel de los mares, derretimiento de casquetes polares, modificación de los ciclos de lluvia, mayores inundaciones y sequías más frecuentes.

El acuerdo alcanzado en Marrakesh marca un curso "irreversible hacia la entrada en vigencia del Protocolo de Kyoto", opinó el ministro de Ambiente de Bélgica, Olivier Deleuze, quien encabezó la delegación de la UE en el encuentro.

Sin embargo, organizaciones no gubernamentales (ONG) ambientalistas afirmaron que ese acuerdo es insuficiente.

"Marrakesh fue una dura batalla con un magro resultado", afirmó en un comunicado la ONG Greenpeace Internacional.

"Los gobiernos pueden felicitarse entre sí, pero deberían preguntarse qué lograron en realidad", dijo a periodistas el director de asuntos climáticos de Greenpeace, Bill Hare.

"El cambio climático es cada vez más grave. Los gobernantes del futuro verán a la conferencia de Marrakesh como una oportunidad desperdiciada, y se darán cuenta de que los participantes en ella pudieron esforzarse más por afrontar los verdaderos problemas", sostuvo.

"El Protocolo de Kyoto es sólo un modesto comienzo del compromiso de reducir las emisiones mundiales de gases, que debe ser mayor. Aún debemos recorrer un largo camino", añadió.

Según Greenpeace, las emisiones de gases invernadero deberían reducirse 80 por ciento para revertir el actual proceso de cambio climático.

El acuerdo de Marrakesh prevé que durante los próximos cuatro años se adopten normas para limitar la emisión de esos gases, como comienzo de un proceso de ratificación hacia la entrada en vigencia del Protocolo de Kyoto.

"El mundo tiene derecho a un suspiro de alivio tras el éxito de la conferencia de Marrakesh", sostuvo en una declaración la red de ONG ambientalistas Acción por el Clima Mundial (ACM), que sin embargo criticó las concesiones obtenidas por Rusia en el acuerdo.

La ratificación del protocolo por parte de Rusia y Japón sería decisiva para que el protocolo entre en vigencia si Estados Unidos no lo ratifica.

En ese contexto, Moscú logró mediante fuertes presiones que se le garantizara la obtención de créditos de reducción de 33 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono, casi el doble de lo logrado en el acuerdo preliminar de Bonn.

El sistema de créditos previsto implica que países cuya reducción de emisiones sea mayor que la exigida por el protocolo puedan vender ese "excedente" a naciones industrializadas que no cumplan las metas.

ACM opinó que tal sistema es una burla a los auténticos esfuerzos para reducir las emisiones.

El acuerdo de Marrakesh "allana el camino para la ratificación del Protocolo de Kyoto por parte de todos los países del mundo, incluyendo a la Federación Rusa", dijo el jefe de la delegación rusa, Alexander Bedritsky, poco después de obtener las concesiones que buscaba.

Esas concesiones fueron "cruciales para el éxito de la conferencia", comentó el ministro de Ambiente de Marruecos, Mohamed El Yazghi, quien presidió el encuentro.

El ministro de Ambiente de Japón, Yoriko Kawaguchi, indicó que el gabinete ministerial de su país evaluará los resultados de la conferencia, pero expresó su opinión personal de que el acuerdo logrado es "muy bueno".

Científicos asistentes a la reunión sostuvieron, al igual que activistas por el ambiente, que la reducción de emisiones prevista en el Protocolo de Kyoto no está a la altura de lo necesario para estabilizar el clima.

La implementación estricta de ese protocolo sólo ayudaría a que en 2012 la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera se haya reducido a 382 partes por millón, de las actuales 384, afirmaron los autores de un estudio científico que circuló en la conferencia.

Eso equivale a "una gota en el mar", dijo a IPS el especialista Mohamed Bouhind, del Centro Nacional de Estudios Científicos y Tecnología de Energía Nuclear. con sede en Rabat.

El Protocolo de Kyoto fue "sólo un punto de partida, y no puede ser considerado el fin del túnel. Para que tenga éxito a largo plazo, debe incluir a todos los países, incluyendo al gran desertor, Estados Unidos", afirmó Marc Darras, especialista de la Unión Mundial del Gas.

Washington envió a Marrakesh una delegación de observadores, cuyos integrantes estuvieron muy involucrados en la redacción de un documento dirigido por la conferencia a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable, que se prevé realizar en septiembre en Johannesburgo.

Los delegados estadounidenses trabajaron para que ese documento incluyera pocas referencias a la cuestión del cambio climático, y jerarquizara asuntos sociales y económicos vinculados con el ambiente.


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