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Masiva muerte de iguanas en Galápagos |
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Por Kintto Lucas *
Un nuevo derrame de combustible amenaza al archipiélago ecuatoriano, mientras una alarmante mortandad afecta a sus iguanas marinas por otro vertido de 300 toneladas de diesel y fuel-oil ocurrido en 2001.
QUITO.- Sesenta y dos por ciento de las iguanas marinas de una de las islas Galápagos, en Ecuador, murieron contaminadas por el combustible que derramó un barco petrolero en enero de 2001, advirtió una investigación divulgada a inicios de julio, casi al mismo tiempo que otro barco arrojaba 7.500 litros de diesel frente al archipiélago.
El último derrame ocurrió el 4 de julio, cuando el buque cisterna Taurus vertió al mar uno de sus depósitos para evitar problemas por un fuerte oleaje, informaron las autoridades.
Aunque el accidente ocurrió a 1.500 metros de las costas de la isla Isabela, la mayor de las Galápagos, el gobierno aseguró que "el daño ecológico puede ser mínimo".
Según la investigación de la Universidad de Princeton hay evidencias de que la mortalidad registrada el año pasado en la isla Santa Fe está vinculada al vertido de combustible.
"Pese al bajo nivel de contaminación reportado, varios indicios señalan que el incremento en la mortalidad de los animales de Santa Fe está relacionado con el derrame", aseguró el científico Martín Wikelski.
El estudio se llevó a cabo entre enero y diciembre de 2001, en Santa Fe, afectada por el derrame, y en Genovesa, que no sufrió consecuencias. Días después del accidente, los científicos contaron, observaron y marcaron las iguanas de ambas islas, e iniciaron un control permanente de los reptiles para detectar su mortalidad.
"Aunque (meses después del derrame) las condiciones de vida y alimentación eran buenas, encontramos un número demasiado grande de esqueletos en las costas de Santa Fe, lo que demostraba que se debía a un efecto externo", arguyó Wikelski.
La investigación se completó con estudios sobre el daño causado por el combustible en el intestino de las iguanas, una especie que sólo en Galápagos se adaptó al agua salada, explicó Fernando Espinoza, director de la Fundación Charles Darwin.
"Estamos analizando si el hidrocarburo interfirió el proceso de la enzima celulasa, que permite a las iguanas digerir la celulosa sin que cause daño al intestino", afirmó.
El buque Jessica vertió al mar 300 toneladas de diesel y fuel-oil al chocar contra una roca que lo hizo encallar y le perforó el casco, en enero de 2001.
Los ecologistas alegan que el gobierno de Gustavo Noboa no actuó de inmediato para evitar el derrame, confiándose en la empresa petrolera estatal Petrocomercial, que aseguraba tener controlada la emergencia.
Sin embargo, tres días después del accidente comenzó el vertido, que formó una mancha de 1.200 metros cuadrados, providencialmente empujada lejos de las costas por las corrientes.
"Evitamos una catástrofe con la ayuda que vino de arriba, porque en Galápagos no hay corrientes marinas fuertes y de repente apareció una que llevó parte del combustible hacia fuera. De todas maneras, las consecuencias se sienten", dijo Espinoza.
Las autoridades desplegaron barreras flotantes y arrojaron disolventes químicos para impedir que el combustible se expandiera. Pero la operación se complicó pues muchos disolventes no estaban autorizados para emplearse en las frágiles aguas que rodean el archipiélago.
El Fondo Mundial para la Naturaleza advirtió entonces que el accidente "podría tener un profundo y duradero impacto", en la fauna de las islas. Un año y medio después la mortandad de iguanas parece darle razón.
El Parque Nacional Galápagos presentó en febrero de 2001 el primer litigio por daños ambientales que se interpone en Ecuador, por 14 millones de dólares, contra la empresa propietaria del buque, Acotramar, su capitán, Petrocomercial y la aseguradora británica Terranova Insurance.
En 1974 la Unesco declaró a Galápagos patrimonio mundial de la humanidad, carácter que extendió en 2001 a su reserva marina.
* El autor es corresponsal de IPS
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