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Guerra a la malaria

La guerra contra la malaria o paludismo dio un paso de gigantes tras el anuncio de la decodificación de los genomas del más peligroso de los parásitos causantes la enfermedad y del mosquito que le sirve de vehículo transmisor.

Las prestigiosas revistas Science y Nature publicaron en forma simultánea a comienzos de octubre de 2002 los resultados de una investigación internacional para descifrar las secuencias de esos genomas, lo que permite conocer una información clave para el desarrollo de mecanismos de control o cura de la enfermedad.

Los genomas descifrados fueron los del mosquito anófeles Anopheles gambiae y los del parásito Plasmodium falciparum, que en combinación producen las versiones más fuertes de la malaria.

"Brinda una oportunidad sin precedentes", destacó Science en el editorial de su número especial sobre el tema. La búsqueda de armas para combatir la malaria tiene gran relevancia, pues 40 por ciento de la población del planeta vive en zonas donde esta enfermedad es endémica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), que tiene una sección de su sitio web especialmente dedicada a esta enfermedad, ha advertido que más de 300 millones de personas resultan infectadas con malaria cada año, y más de un millón muere, la mayoría niños menores de cinco años del mundo en desarrollo.

Con el paso de los años los medicamentos para combatir la malaria pierden eficacia para enfrentar el parásito.

También ha sido compleja la búsqueda de mecanismos para prevenir la enfermedad. Durante gran parte del siglo XX la estrategia se concentró en erradicar el mosquito vector, pero pese a los éxitos alcanzados en su momento en algunas regiones, fue imposible mantener el control sobre estos insectos a lo largo del tiempo.

La búsqueda de una vacuna tampoco ha sido fácil. Una de las iniciativas más logradas ha sido la del médico colombiano Manuel Patarroyo, pero aún no hay una solución definitiva.

Con el nuevo descubrimiento la investigación se verá beneficiada. El desciframiento del genoma aportará como insumo fundamental la información sobre las características del vector y el parásito que permitirán afinar la puntería en la búsqueda de medios para combatirlos.

Las dimensiones del problema que plantea la malaria se ven reflejadas en Internet, donde hay abundante información sobre las características de la enfermedad, la forma en que es transmitida, y los lugares del mundo donde es más común. El sitio de Malaria OnLine recuerda que es conocida desde la antigüedad, y que en el pasado también afectó a Europa.

De hecho la palabra tiene origen en la antigua Roma: malaria es 'mal aria', en español 'aire malo'.

El tema no es ajeno a la región de las Américas, ya que en numerosos países la enfermedad es endémica. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ofrece en su sitio web una gran cantidad de documentos que revisan el impacto de la malaria o paludismo en la región.

Revista Science: El genóma del mosquito anófeles gambiae (inglés)
Revista Nature: especial sobre los genómas de la malaria (en inglés)
OMS: Temas de salud: Paludismo (español, inglés)
OPS: documentos sobre malaria (español, inglés)
Malaria OnLine (español, inglés, francés)
Tierramérica: Patarroyo y la estocada contra la malaria (español)
Netsalud/Costa Rica: paludismo, información básica (español)
Malaria: información general y fotos (español)
BBC: malaria en el mundo (inglés)
Yahoo/cobertura especial: descubrimiento contra la malaria (inglés)

Temporada de huracanes

La temporada de huracanes trae consigo la furia de la naturaleza: una combinación de vientos poderosos, oleaje y lluvias torrenciales que suelen dejar todos los años sus huellas en la zona del Caribe, el Golfo de México e incluso más al norte por la costa este de Estados Unidos.

El poder desatado por este fenómeno metereológico genera reacciones que van de la alarma al miedo. Y aunque su aparición es inevitable la sociedad moderna trata de controlar su impacto con medidas de prevención que tienen una de sus herramientas más importantes en la información. E Internet desempeña un papel clave.

El ciberespacio contiene numerosos sitios web que registran paso a paso la evolución de los huracanes y las tormentas tropicales en la región del Atlántico donde la temporada se extiende, como lo recuerda la página de Stormcarib, del 1 de junio al 30 de noviembre.

También hay abundante información sobre la naturaleza de los huracanes, y aplicaciones de multimedia orientadas a educar sobre su comportamiento una vez que se han formado.

Uno de los sitios más completos es la central de vigilancia de huracanes de la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica de Estados Unidos (NOAA), que complementa su información con imágenes satelitales, recomendaciones para la acción en situaciones de emergencia, y un archivo con gran cantidad de información sobre estos fenómenos.

"El término 'huracán' tiene su origen en el nombre que los indios mayas y caribes daban al dios de las tormentas", recuerda el sitio de Huracanes de la Secretaría de Medio Ambiente de México.

De acuerdo con la definición del sitio Infoplease los huracanes son ciclones tropicales en los cuales la velocidad del viento supera los 119 kilómetros por hora. Aunque el término es utilizado sólo para describir las fuertes tormentas del Atlántico norte, el fenómeno también aparece en otros lugares del mundo donde se producen las mismas condiciones de inestabilidad. En algunas regiones del Pacífico los conocen como 'tifón' o 'ciclón tropical'.

Los ciclones se caracterizan por un movimiento del viento en forma de espiral.

Los huracanes son clasificados de acuerdo a la escala de Saffir/Simpson, que los clasifica del 1 al 5. En el último peldaño quedan ubicados los de mayor intensidad, con vientos superiores a los 250 kilómetros por hora.

"La energia que produce el movimiento del huracán en un dia, es el equivalente a la energia que se utilizaría en los Estado Unidos en seis meses", dice la productora del sitio de Cazahuracanes.

US NOAA: Centro Nacional de Huracanes (inglés, algo de español)
Secretaría de Medio Ambiente de México: huracanes (español)
Puerto Rico: huracan.net (español e inglés)
Stormcarib: red sobre huracanes del Caribe (en inglés)
¿Qué es un huracán? (en español)
Tormenta.net (en español)
Cazahuracán (en español)
Huracanes: una guía en línea (inglés)
Enciclopedia Infoplease: huracanes (inglés)
Yahoo! Especial: temporada de huracanes (en inglés)

El Protocolo de Montreal

En un planeta donde cuesta ponerse de acuerdo para actuar en favor del ambiente, el Protocolo de Montreal podría convertirse en un convenio emblemático cuyo cumplimiento ayudaría a resolver un problema de los tiempos modernos: el deterioro de la capa de ozono.

El Protocolo de Montreal fue suscrito en 1987 y en la actualidad unas 180 naciones se han comprometido a cumplir con sus metas de reducción en la producción de gases CFC (clorofluorocarbón), halones y bromuro de metilo, cuya presencia en la atmósfera es considerada la principal causa del adelgazamiento en la capa de ozono.

En coincidencia con el Día Mundial de la Preservación de la Capa de Ozono el 16 de septiembre, el 2002 fueron divulgadas las conclusiones preliminares de una evaluación científica sobre este problema. Los especialistas dijeron que el Protocolo de Montreal se ha cumplido, y que en los próximos años la capa de ozono podría recuperarse, pero también advirtieron que será necesario continuar honrando los acuerdos internacionales para mantener esa tendencia.

El problema comenzó a ser conocido por la opinión pública a comienzos de los años 80, y en 1983 fue suscrito el Convenio de Viena, el primer instrumento destinado a generar acciones para la preservación del ozono. Pero en ese entonces el tema aún no era prioritario: apenas 20 países participaron.

Con los años el problema del hueco o agujero de ozono fue divulgado ampliamente: el adelgazamiento de la capa de ozono impediría el filtro adecuado de los rayos ultravioleta, lo cual a su vez podría causar problemas para la vida en el planeta.

El Protocolo de Montreal entró en vigencia en 1989, cuando 29 naciones más la Unión Europea, productores de 89 por ciento de las sustancias nocivas para la capa de ozono, lo habían ratificado.

En este momento uno de los temas clave es la participación de los países en desarrollo en el cumplimiento de las metas de Protocolo de Montreal, que plantea dejar de utilizar productos nocivos para el ozono. La meta es lograrlo para el 2010.

Además de una Secretaría del Ozono del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Protocolo ha generado otras instancias, como un Fondo Multilateral destinado a ayudar a los países en desarrollo al reemplazo tecnológico requerido para dejar de usar productos que dañan la capa de ozono.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial, tienen proyectos que apuntan en la misma dirección: hacia el cumplimiento de lo dispuesto en el Protocolo de Montreal.

El Protocolo de Montreal, 1987 (español)
Convenio de Viena, 1985 (español)
PNUMA: Secretaría del Ozono (español, inglés, francés)
Países partes de los convenios para proteger la capa de ozono (español)
Secretaría del Fondo Multilateral para la Aplicación del Tratado de Montreal (inglés)
PNUD: el Protocolo de Montreal (inglés)
OMM: Boletines del Ozono (inglés)
Banco Mundial: el Protocolo de Montreal (inglés)
Ozoneaction: información sobre el estado de la capa de ozono, 2002
Evaluación científica sobre el deterioro del ozono, 2002

 


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Anopheles gambiae. Crédito: CDC/James D. Gathany
Anopheles gambiae. Crédito: CDC/James D. Gathany


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Fuente: US NOAA
Fuente: US NOAA