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Estados Unidos vuelve al diálogo sobre clima

Por Marcela Valente*

Estados Unidos y los países de la OPEP aceptan participar en un seminario sobre cambio climático en mayo de 2005, pero rechazan nuevas negociaciones.
“Es un buen paso”, dice Raúl Estrada Oyuela, mentor de la propuesta del encuentro, adoptada al cierre de la Décima Conferencia sobre Cambio Climático en Buenos Airees.

BUENOS AIRES.- Estados Unidos, principal emisor global de gases de efecto invernadero, volverá al diálogo internacional sobre cambio climático que había abandonado de manera intempestiva hace tres años, pero lo hará en un seminario de carácter consultivo que no abre la puerta a nuevas negociaciones.

La Décima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP-10) finalizó el 18 de este mes en Buenos Aires, con la aprobación de la iniciativa argentina de realizar en 2005 un seminario de expertos gubernamentales para “intercambiar información” sobre el combate contra el calentamiento global.

"Las actas del seminario estarán a disposición de las partes para su consideración”, teniendo en cuenta que éste “no abre ninguna negociación que lleve a nuevos compromisos", dice el texto aprobado luego de 13 días de deliberaciones entre delegados de más de 180 países del mundo y de organismos observadores.

“Estados Unidos tiene una posición muy clara”, aseguró al cierre de la conferencia el delegado argentino Raúl Estrada Oyuela, mentor de la propuesta del seminario. “Ellos no creen en el Protocolo de Kyoto, pero aceptaron participar en un ejercicio de intercambio de información y creo que es un buen paso”, remarcó.

El gobierno de George W. Bush retiró en 2001 la firma de su país del Protocolo de Kyoto, acordado en 1997 para obligar a los países industrializados a reducir sus emisiones de gases invernadero responsables del calentamiento de la Tierra en un período que va de 2008 a 2012.

La idea del seminario, apoyada fuertemente por la Unión Europea y la mayoría de los países en desarrollo, preveía dos encuentros durante 2005, pero la resolución lo limitó a uno solo que tendrá lugar en mayo en Bonn, Alemania.

La propuesta era resistida por Estados Unidos y por algunos países del Grupo de los 77 más China, en particular por India y los países de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), que se negaban a acelerar el debate sobre un segundo período de compromisos que debería comenzar en 2012.

India propuso que se incluyera en el texto del acuerdo un párrafo que estableciera de manera explícita que el seminario no derivaría en futuros compromisos de reducción de emisiones en países en desarrollo.

La Unión Europea y Argentina consideraron que el agregado era redundante, pero la propuesta india fue apoyada por numerosos países en desarrollo y provocó un prolongado debate hasta que se alcanzó un acuerdo que satisfizo a todas las partes.

La posición funcional a la de Washington de los países de la OPEP, sobre todo Arabia Saudita, fue criticada en Buenos Aires por un grupo de organizaciones ambientalistas reunidas en la Red de Acción Climática.

La red otorgaba un “fósil” cada día de la conferencia al país que menos hubiera contribuido al proceso. Estados Unidos y Arabia obtuvieron el premio mayor.

Los dos países “trabajaron mano a mano en las dos semanas de la reunión para evitar cualquier progreso en el combate contra el cambio climático”, sostuvo la red.

Los activistas consideraron también “inmoral” la postura de ambas naciones de obstaculizar la agenda sobre adaptación al calentamiento global, argumentando el impacto que tendría sobre las economías de los países exportadores de petróleo la eventual caída en las compras de energía proveniente de combustibles fósiles, cuya quema provoca gases invernadero.

Esa posición impidió a los países del Grupo de los 77 más China llevar un planteamiento unificado a las naciones industrializadas para conseguir un incremento más sustancial de los recursos financieros para la adaptación.

La conferencia terminó adoptando el “Programa de Buenos Aires de Acción en Adaptación”, una larga lista de acciones para que los países en desarrollo puedan prepararse para enfrentar las variaciones climáticas, pero no se aseguraron fondos suficientes para su implementación.

Al comenzar las deliberaciones el seis de este mes, la Unión Europea anunció su promesa de elevar de 100 a 420 millones de dólares los fondos anuales para adaptación, pero al finalizar la conferencia no hubo nuevos compromisos. Tampoco hubo avances hacia la creación de un fondo especial para adaptación en los países menos adelantados.

El volumen prometido es “muy inadecuado”, según dijo a Tierramérica Jennifer Morgan, del Fondo Mundial para la Naturaleza, (WWF, son sus siglas en inglés). En su opinión, hay países que ya sufrieron graves impactos de inundaciones, sequías y huracanes que costaron mucho más que esos 420 millones.

Los desastres naturales costaron a la industria del seguro internacional más de 35 mil millones de dólares en 2004, el doble el monto desembolsado en todo 2003, de acuerdo a datos de la aseguradora Munich Re, difundidos durante la conferencia por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
”Los países desarrollados, productores principales de los gases invernadero, tienen la máxima responsabilidad en la mitigación del cambio climático y también en la transferencia de recursos y tecnologías a los países en desarrollo para que se adapten" a él”, dijo a Tierramérica Ricardo Sánchez, director para América Latina y El Caribe del PNUMA.

El huracán Mitch que provocó daños por 8,5 millones de dólares en América Central, la destrucción de 75 por ciento de los bosques de Belice debido a la plaga del escarabajo de la corteza del pino y el derretimiento de glaciares en La Patagonia y Los Andes son algunos de los fenómenos relacionados con el cambio climático que enfrenta la región, según el PNUMA.

"Nuestra región tiene un alto grado de vulnerabilidad. Si tenemos que dedicar los pocos recursos de nuestros países a atender esos impactos (del cambio climático), será bien difícil alcanzar un desarrollo sostenible", dijo Sánchez.

* Corresponsal de IPS.




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