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“Conservar fauna es tarea titánica”

Por Diego Cevallos*

Tierramérica dialogó con Gerardo Ceballos, galardonado con el premio Whitley, quien promueve la creación de una reserva para proteger a los perros de pradera en el estado de Chihuahua.

MÉXICO.- El mexicano Gerardo Ceballos (1958) sumó el 10 de mayo a su lista de galardones el premio británico Whitley, dotado de 55 mil 800 dólares, por su trabajo a favor de los roedores llamados perros llaneros o de pradera (Cynomys ludovicianus).

Este doctor en mastozoología e investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional de México espera que este premio, uno de los más importantes del mundo para quienes trabajan en conservación y recuperación de fauna y flora, le ayude a presionar a las autoridades para que declaren reserva natural una zona de 500 mil hectáreas en el septentrional estado de Chihuahua, donde desde 1994 busca preservar la vida de los perros de pradera.

Aunque solicita esa declaratoria desde 2001 sin éxito, eso no amilanó su afán por proteger a estos roedores, que alientan la existencia de otras especies y combaten la desertización. Tierramérica dialogó con Ceballos en Ciudad de México.

Tierramérica: ¿Qué significa el premio Whitley para su trabajo?
Gerardo Ceballos: Es un estímulo para mí y para mi grupo de trabajo. La conservación de fauna es una tarea titánica, nos enfrentamos a problemas serios y a barreras dentro de los círculos de poder. Esperamos que este galardón ayude a desmontarlas y que la declaratoria de parque nacional en el municipio de Janos (donde viven unas 15 mil personas de escasos recursos) se produzca antes de diciembre (cuando termine el gobierno del presidente Vicente Fox).

-¿Por qué es tan importante esta declaratoria?
-Con la reserva, en seis u ocho años más recuperaremos el pastizal de la zona, la productividad de los campesinos y tendremos bien diseñadas las áreas donde hay agricultura, ganadería y espacio para los animales. Creemos que puede ser un enorme foco turístico y ambiental y un ejemplo para el mundo, pues habrá muchas especies más junto al perro de pradera, que ya están en peligro de extinción, como bisontes, zorros y otros.

- ¿Qué papel juega el perro de pradera en el hábitat y por qué estaba en peligro?
-En la región que trabajamos, que es la última gran colonia que existe en el mundo, hay unos 600 mil perros; viven de ocho a 10 animales por hectárea. Su ventaja es que se alimentan de arbustos desérticos, que son muy agresivos e invaden el pastizal hasta acabarlo. Los perros mantienen el matorral controlado y eso permite que el pastizal propio de la zona sobreviva, constituyendo una especie clave, con un impacto desproporcionado en su ambiente. Si se lo quita, acaba perdiéndose todo el ecosistema. Algunos aún consideran a este animal una plaga. Se dice que compiten con el ganado y que tienen un gran impacto, pero no es cierto. Se los envenenó por miles, pero estamos trabajando contra eso.

- ¿Cómo trabajan usted y su equipo en la zona?
-En 1987 llegué a buscar perros de pradera al estado de Chihuahua, pues durante más de 50 años no hubo reportes de ellos. Los encontré y comenzó un trabajo que se formalizó en los años 90. Hemos trabajado ya con la sociedad civil, con los ganaderos, los campesinos y el gobierno municipal para la declaratoria de reserva y todos están de acuerdo en que se haga. El consenso es producto de un gran proceso de concientización y el pago de servicios ambientales en una zona de cuatro mil hectáreas, donde por la siguiente década sus dueños recibirán dinero cada año para no pastorear ni cultivar. Los recursos son de fundaciones extranjeras privadas.

- ¿Las barreras que usted enfrentó para proteger al perro de pradera son síntoma de lo que sucede en materia ambiental en todo el país?
-Sí, es parte de eso. El ambiente es como un enfermo al que las autoridades le dan ciertas cosas y medio cura, pero que acaba muriendo más tarde si no recibe un apoyo agresivo. Los problemas son mayores a los esfuerzos que se hacen para pararlos. Y eso no puede cambiar sin un fuerte apoyo del gobierno y de otros sectores de la sociedad. En eso todavía estamos muy en pañales.

* Corresponsal de IPS




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Enlaces Externos

Premio Whitley

Instituto de Ecología de la Universidad Nacional de México

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