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Científicos investigan el deshielo en el Ártico |
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Por Julio Godoy*
La
expedición patrocinada por el PNUMA tiene el propósito de identificar
los efectos del cambio climático y prever con más precisión sus
efectos.
PARÍS, 14 ago (Tierramérica).- Durante los
próximos dos años, un equipo de científicos a bordo de la goleta
francesa Tara navegarán a través de los hielos del océano Ártico
para estudiar las consecuencias del cambio climático en los hielos
polares.
El Tara zarpó el 11 de julio del nororiental puerto francés de Lorient
hacia el mar del Norte. Tras escalas en Oslo y en la septentrional
terminal rusa de Murmansk, el navío hizo su última parada continental
en el puerto siberiano de Tiksi, a unos mil 600 kilómetros del Polo
Norte.
Su tripulación está compuesta por 15 expertos en ecología, fauna
y flora ártica, marinos y personal médico.
"Nuestro propósito es identificar lo más precisamente posible los
cambios climáticos que ocurren actualmente en los glaciares, la
atmósfera y el océano en el polo Norte, como consecuencia del calentamiento
de la atmósfera, para mejorar la capacidad científica de simular
los cambios futuros", dijo a Tierramérica Etienne Burgeois, propietario
del navío Tara y codirector de la expedición en marcha.
"Creemos que nuestras investigaciones permitirán evaluar exactamente
los diferentes impactos que el deshielo en el océano Ártico tendrá
sobre el ambiente del polo y, como consecuencia de ello, en todo
el hemisferio norte", añadió Burgeois.
La expedición, oficialmente llamada Arctic-Damocles, forma parte
del cuarto Año Polar Internacional, que, bajo el patrocinio del
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
desde marzo de 2007 coordinará estudios internacionales multidisciplinarios
en oceanografía polar, sociología, economía y ecología.
El año polar también celebrará los 125 años del primer acontecimiento
de esa naturaleza, que tuvo lugar en 1882-1883 por iniciativa del
marino y explorador austriaco Karl Weyprecht.
La odisea del Tara hacia el océano Ártico también forma parte del
programa europeo de investigación polar Damocles, centrado en la
investigación del deshielo en el Polo Norte.
Burgeois dijo a Tierramérica que "la observación vía satélite del
Polo Norte ha permitido establecer un deshielo del Ártico de entre
ocho y 10 por ciento durante el verano en los últimos 30 años".
Observaciones hechas por submarinos estadounidenses a fines de la
década pasada, sugieren una disminución de hasta 40 por ciento del
espesor de los glaciares en el mismo periodo, añadió.
"Estos cambios en el océano Ártico proporcionan una indicación precoz
de las futuras consecuencias climáticas y sociales del efecto invernadero",
afirmó Burgeois.
Si el deshielo del océano Ártico continúa a este ritmo, en algunas
décadas sus glaciares desaparecerán durante el verano, provocando
graves desórdenes climáticos y ambientales, incluyendo un ascenso
dramático del nivel del mar y la probable desaparición de miles
de especies.
Para estudiar estos fenómenos, el Tara está dotado del equipo electrónico
más moderno disponible actualmente, que permitirá recolectar y analizar
pruebas de hielo, aire y agua durante los dos próximos años.
El navío, con una enorme plancha de vela hecha de aluminio, dispone
también de turbinas de viento para generar energía limpia y puede
almacenar hasta 200 toneladas de equipo, material médico y alimentos.
Pese al deshielo del Polo Norte, durante el invierno el océano Ártico
se congela. Esto hará que el Tara quede atrapado por el hielo, debiendo
seguir, por varios meses, las corrientes naturales de la región.
Durante los dos inviernos a pasar en el hielo, el navío se convertirá
en una plataforma de observación y de investigación sobre las degradaciones
del ambiente Ártico. Será visitado regularmente por científicos
y equipo médico, y estará en contacto regular con los centros de
coordinación del PNUMA, Damocles y otros programas científicos europeos.
Para Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, "la expedición
del Tara permitirá comprender los cambios climáticos que ocurren
en la región ártica y diseminar el mensaje de que tales fenómenos
en las regiones polares interesan a toda la raza humana".
El Tara es un velero construido especialmente para dejarse arrastrar
por corrientes marinas y perteneció al legendario marino neocelandés
Robert Blake. Con el nombre "Seamaster", sirvió a Blake, representante
especial de la Organización de las Naciones Unidas que fue asesinado
por piratas en diciembre de 2001 durante una expedición en la Amazonia.
En 2003, tras la trágica muerte de Blake, Burgeois, un apasionado
marino de 45 años, adquirió el buque para utilizarlo en expediciones
científicas como la actual. Durante el verano austral de 2005, por
ejemplo, Burgeois pasó varias semanas en la Antártida, junto con
el renombrado fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, en el Tara.
Esta vez, a Burgeois lo acompañan, entre otros, el marino y activista
francés Bernard Buigues, de 51 años --que organizó numerosas expediciones
al polo norte y Siberia en casi dos décadas-- y Christian de Marliave,
de 53 años, autor de varios libros sobre la ecología del océano
Ártico y de la Antártida y considerado uno de los más importantes
especialistas en las regiones polares.
El jefe de la expedición es el neozelandés Grant Redvers, doctor
en ciencias ambientales de 33 años, quien, pese a su juventud, posee
una larga experiencia en exploraciones marinas científicas, tanto
en su país de origen como en la Antártida, en la Patagonia y en
Georgia del Sur.
Otros miembros de la tripulación científica del Tara son los ambientalistas
marinos Hervé Le Goff, de Damocles, Sergey Pisarev, del Instituto
Ruso de Oceanología, y la periodista rusa Svetlana Murashkina.
* Corresponsal de IPS.
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