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Vecinos dicen basta a la fumigación |
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Por Marcela Valente*
Lanzan
en Argentina campaña contra herbicidas usados para el cultivo de
soja transgénica, el principal producto de exportación del país.
BUENOS AIRES.- Los cultivos de soja transgénica
se expanden en Argentina, y con ellos la utilización de herbicidas.
La campaña "Paren de Fumigar" busca alertar contra el rociamiento
sobre áreas urbanas y reunir información de impactos para denunciarlos.
La iniciativa fue creada por el Grupo de Reflexión Rural (GRR),
el Centro de Protección de la Naturaleza y agrupaciones vecinales.
Jorge Rulli, de GRR, señaló a Tierramérica que, en lo que va del
año, la campaña --que comenzó en enero y abarca a todas las zonas
rurales-- recogió más de 60 denuncias. Explicó que "no es casual"
que la mayoría provenga de las provincias de Córdoba (centro) y
Santa Fe (centro-oriente), que junto con la de Buenos Aires constituyen
el epicentro del cultivo de soja, asociada al herbicida glifosato.
"Queremos conformar un mapa que muestre que (el uso intensivo de
agrotóxicos) es un modelo sistemático de desarrollo rural que producirá
una catástrofe sanitaria", dijo Rulli.
En los últimos 15 años la soja modificada amplió su zona de influencia
y hoy es el principal cultivo de Argentina, además del primer producto
de exportación.
La última cosecha, de 15,5 millones de hectáreas, consumió 160 millones
de litros de glifosato, seis veces más que hace una década. Lo grave,
según la denuncia, es que el químico --que mata todo lo verde menos
el cultivo modificado-- llega a metros de los poblados.
Tradicionalmente, bosques, tambos y granjas rodeaban los poblados
y atenuaban el impacto de la fumigación. Pero ahora no hay barreras
protectoras.
"Tenemos soja al norte, al sur y al este", dijo a Tierramérica Sofía
Gatica, del barrio Ituzaingó Anexo, en la ciudad de Córdoba, capital
de la provincia homónima.
Con cinco mil habitantes, Ituzaingó está en el límite entre la ciudad
y el campo. "Cruzo la calle y ahí comienza la soja. Y es evidente
que, si se siembra, también se fumiga", razonó Gatica.
Según la Ley de Agrotóxicos (2005), el límite de pulverización es
a mil 500 metros de las áreas pobladas.
En 2002, Ituzaingó fue declarado en emergencia sanitaria, tras un
estudio del Ministerio de Salud provincial que registró elevados
porcentajes de leucemia, lupus, púrpura y malformaciones genéticas.
Otro informe, presentado en marzo, estudió a 30 niños de siete a
14 años en el barrio, revelando la presencia de cinco agrotóxicos
en sangre, 25 en dosis mayores a las permitidas.
Tras esta investigación efectuada por el epidemiólogo Edgardo Schneider
a pedido de la agrupación Madres de Ituzaingó, el gobierno de la
ciudad "concluyó que hay que evacuar el barrio", remarcó Gatica.
Pero los pobladores y los cultivos siguen allí, mientras las avionetas
pasan fumigando.
La ley también crea un registro de aplicadores y ordena su capacitación
en el manejo de químicos. Según los vecinos, hay excesos y desaprensión.
También circulan vehículos de arrastre chorreando líquidos, que
vacían y limpian sus depósitos en locales ubicados en los poblados.
Algunos municipios utilizan glifosato para combatir las malezas
que pujan por salir de entre las baldosas.
Ciertos gobiernos locales aprueban medidas para frenar a los fumigadores
frente al casco urbano, pero los vecinos sostienen que fallan los
controles del cumplimiento de las normas y que las autoridades ceden
a la presión de los productores rurales.
El GRR recibió denuncias de otras zonas urbanizadas de Córdoba,
como Montecristo, Mendiolaza, Río Cuarto y San Francisco. También
de las localidades santafesinas de San Lorenzo, San Justo, Las Petacas,
Piamonte, Alcorta o Máximo Paz. Y, más recientemente, de la provincia
de Buenos Aires.
Un estudio financiado por el Ministerio de Salud y realizado en
cinco poblados del sur de la provincia de Santa Fe arrojó datos
alarmantes.
Según el Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente,
la Universidad Nacional de Rosario, el Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria y el Hospital Italiano de Rosario hay una "muy significativa
incidencia" de casos de cáncer y malformaciones en la zona analizada.
La investigación, presentada en enero, mostró que en los pueblos
santafesinos de Alcorta, Bigand, Carreras, Máximo Paz y Santa Teresa
hay 10 veces más casos de cáncer de hígado que en el promedio nacional,
el doble de cáncer de páncreas y de pulmón y tres veces más cáncer
gástrico y de testículos.
También se registran múltiples casos de hipospadias (desembocadura
de la uretra en la cara inferior del pene) y criptorquidias (testículos
no descendidos), asociadas al uso de agroquímicos.
Noventa por ciento de las patologías están ligadas a fuentes fijas
de contaminación o factores ambientales de riesgo, indicó el informe,
que confirmó que algunas de ellas, en esas zonas rurales, superan
los promedios.
Hoy hay 200 enfermos de cáncer en el barrio, según Madres de Ituzaingó,
que realizó un relevamiento casa por casa y llevó el asunto ante
la Corte Suprema de Justicia, cuyo pronunciamiento aguarda.
* Corresponsal de IPS |