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Desde Siberia se mide mejor el clima |
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Por Julio Godoy *
Los
datos que arroja una torre en un remoto bosque virgen en Rusia permitirán
conocer más sobre el efecto de los gases invernadero.
PARÍS, 20 Nov (Tierramérica).- Una torre metálica
de unos 300 metros de altura ubicada en Siberia, donde en un año
se producen fluctuaciones de temperatura de 80 grados, puede dar
claves sobre el cambio climático global.
Desde fines de septiembre, Zotto, como se conoce a la torre por
sus siglas en inglés (Zotino Tall Tower Observation Facility), toma
muestras del aire sobre el pequeño poblado siberiano de Zotino,
unos tres mil kilómetros al este de Moscú, y transmite datos sobre
su composición química a varios de los centros de estudio climático
más avanzados de Europa.
La torre fue instalada durante el reciente verano boreal en esa
boscosa región, prácticamente despoblada y casi virgen de toda intervención
humana, y desde entonces mide ininterrumpidamente las fluctuaciones
de la concentración de gases de efecto invernadero como dióxido
de carbono, metano y óxido nitroso, responsables del recalentamiento
planetario.
La estación, que funcionará durante los próximos 30 años, está conectada
con el Instituto de Biogeología Química de la Universidad de Jena
y con el Instituto Max Planck de Maguncia, también en Alemania,
entre otros centros de Europa occidental.
"Los bosques de Siberia constituyen el lugar ideal de medición de
las fluctuaciones de gases de efecto invernadero", explicó a Tierramérica
Martin Heimann, profesor de la universidad alemana de Jena y director
del proyecto Zotto.
Las razones son varias. Una de ellas es que, por fotosíntesis, la
abundante vegetación de la taiga rusa --bioma boreal donde predominan
los bosques de coníferas, como abetos, alerces y pinos-- absorbe
hasta 10 por ciento del total de esos gases producidos globalmente.
Durante la fotosíntesis, las plantas consumen dióxido de carbono
y liberan oxígeno, contribuyendo a hacer de la Tierra un planeta
habitable para el ser humano. Este proceso también ha transformado
la energía solar en combustibles fósiles, como carbón, petróleo
y gas. En Siberia, las plantas de la taiga producen entre cinco
y 10 por ciento de la fotosíntesis total de la Tierra.
También, la atmósfera alrededor de Zotto, por su aislamiento geográfico,
está virgen de todo contacto con las emisiones de gases industriales.
Y, finalmente, la torre supera en decenas de metros las cimas de
los árboles, y está equipada para tomar muestras del aire en una
capa atmosférica ideal para medir los flujos de los gases invernadero.
"Con sus 300 metros, la torre (de Zotto) alcanza la llamada capa
planetaria fronteriza de la atmósfera, poco estudiada hasta ahora",
dijo a Tierramérica Claudia Hillinger, coordinadora de investigación
en el Instituto de Biogeología química en Jena.
Se refería a la capa de la troposfera influida directamente por
la superficie terrestre, y que genera cambios de temperatura, masa
y turbulencias en un lapso menor a una hora.
El aislamiento de la torre en una zona boscosa de millones de kilómetros
cuadrados y los cambios de temperatura que tienen lugar allí son
otras de las variables fundamentales en las mediciones, añadió Heimann.
Según él, en Siberia "se producen fluctuaciones de temperatura de
80 grados en el curso de un año. La región se calienta más rápidamente
que otras partes del planeta. En el suelo siberiano, congelado la
mayor parte del año, está atrapado hasta 10 por ciento del carbón
producido por fotosíntesis en el mundo. Si el calentamiento de ese
suelo continúa, su deshielo podría liberar enormes cantidades de
dióxido de carbono en la atmósfera, con consecuencias climáticas
imprevisibles".
Sin embargo, el deshielo del suelo de Siberia y el calentamiento
de la atmósfera podrían producir el resultado contrario: que un
mayor número de plantas crezca y, por fotosíntesis, absorba más
dióxido de carbono de lo previsto. Medir estas fluctuaciones es
precisamente la tarea de Zotto.
La instalación de la torre supuso unos 2,1 millones de dólares,
y forma parte de CarboEurope, un programa de estudio del cambio
climático financiado por la Unión Europea.
Con los datos de Zotto, Heimann y su equipo de biogeólogos realizarán
nuevas estimaciones del cambio climático bajo la influencia de los
gases de efecto invernadero. La información de la torre se trasmite
por satélite primero a la capital regional Krasnoyarsk, unos 150
kilómetros al sudeste de la estación, y luego a las ciudades alemanas
de Jena y Maguncia, unos cinco mil kilómetros al sudoeste de Zotino.
Allí son incorporados a los bancos de datos y comparados con mediciones
de la presencia de gases invernadero en 30 estaciones similares
distribuidas en toda Europa.
Científicos estiman que la concentración actual de dióxido de carbono
en la atmósfera terrestre es la mayor jamás registrada, y continúa
creciendo, debido primordialmente a la combustión de fósiles y a
la deforestación. El dióxido de carbono es el más nocivo de los
gases invernadero.
El calentamiento atmosférico provocado por estos gases podría liberar
importantes cantidades de dióxido de carbono producido por fotosíntesis
y atrapado en la biosfera. Esto contribuiría a desequilibrar aún
más el clima terrestre y a contrarrestar los esfuerzos de reducción
de las emisiones industriales estipuladas en convenciones internacionales
como el Protocolo de Kyoto (1997).
* Corresponsal de IPS. |