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¿Se adaptarán los bosques a un mundo más cálido? |
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Por Stephen Leahy* - IPS/IFEJ*
Algunos
científicos creen que en un planeta más caliente las florestas crecerán
más rápido. Otros que se secarán y se enfermarán.
TORONTO, 20 Nov (IPS/IFEJ).- La deforestación
es la mayor amenaza actual a los bosques del mundo, de los que se
lleva entre 10 y 15 millones de hectáreas cada año. Pero el cambio
climático puede representar un desafío mayor a largo plazo, según
los científicos.
"Somos como un niño de dos años jugando con fuego, estamos jugando
con algo peligroso y no comprendemos realmente qué ocurrirá ", dijo
William Laurance, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales
en Balboa, Panamá, en referencia al cambio climático y la selva
amazónica.
Los bosques y otros seres vivientes ahora viven en un planeta extraño,
donde los niveles de dióxido de carbono y otros gases de efecto
invernadero en la atmósfera son más elevados de lo que lo fueron
durante un millón de años.
Estos registros sin precedentes de gases invernadero están creando
un planeta nuevo y más caluroso con estados del tiempo mucho más
extremos que en el pasado.
¿Qué significa esto para el 20 por ciento de los bosques originales
de la Tierra que todavía está en pie? Algunos científicos creen
que los bosques crecerán más rápidamente en un mundo más cálido.
Otros opinan que es más probable que se incendien, sufran enfermedades
o mueran por culpa de sequías.
Laurance y sus colegas mostraron que los valores más altos de dióxido
de carbono en la atmósfera amazónica están cambiando la propia naturaleza
de la selva existente.
"Los árboles de la selva están creciendo y muriendo más rápidamente,
y se están produciendo cambios en la composición de las especies.
Se desconoce las implicaciones de estos cambios a largo plazo",
afirmó.
Los investigadores pronostican que la región amazónica se volverá
más cálida y más seca, en buena medida como durante la sequía registrada
el año pasado, donde los ríos amazónicos se secaron y fuegos arrasadores
quemaron grandes áreas, que ya estaban muy secas.
Las selvas son muy vulnerables a años consecutivos de sequía, advirtió
este verano boreal el estadounidense Centro de Investigación Woods
Hole. “La Amazonia no puede soportar más de dos años consecutivos
de sequía sin colapsar”, informaron investigadores de ese centro
en la localidad amazónica de Santarem.
Una de las razones de esto es que las selvas son máquinas de fabricar
lluvias. Alrededor de la mitad de todas las lluvias en la Amazonia
es devuelta casi inmediatamente a la atmósfera como vapor a través
de la respiración de las plantas. “Eso ayuda a mantener la cobertura
de nubes y a producir lluvias frecuentes, especialmente en la temporada
seca, cuando los bosques son más vulnerables a las sequías y a los
incendios”, dijo Laurance.
Si los bosques se secan demasiado, no pueden emitir vapor, lo que
crea un ciclo que lleva a que cada vez haya menos precipitaciones.
"En la Amazonia, algunos modelos sugieren que el sistema podría
desestabilizarse una vez que se pierda más de 30 por ciento de la
selva", dijo Laurance, reconociendo que por ahora estas son solamente
conjeturas.
El científico y experto en clima brasileño Carlos Nobre, del Instituto
Nacional de Investigaciones Espaciales, dijo que 40 por ciento es
el punto de inflexión donde la selva más grande del mundo irreversiblemente
se convertirá en sabana. Alrededor de 17 por ciento de la Amazonia
ya desapareció.
Aunque mucho más pequeños, los bosques nubosos de los Andes contienen
cuatro veces más plantas endémicas que otras partes del mundo. Las
condiciones allí son severas, con temperaturas que van de lo fresco
a lo frío y suelos pobres, así que las plantas crecen lentamente.
Los científicos creen que la mayoría de las plantas no podrá sobrevivir
al aumento de las temperaturas que ya está en curso, y que podría
incrementarse cinco grados para el año 2100.
"Los árboles y las plantas no pueden prosperar demasiado en las
montañas porque los suelos son cada vez más pobres", explicó Andreas
Hamann, experto forestal de la canadiense Universidad de Alberta.
Lenta, la migración de especies arbóreas puede ser de pocos metros
por siglo, pero para 2100 los aumentos de temperatura en América
del Norte significarán un desplazamiento de entre 150 y 550 kilómetros
hacia el norte para muchos ecosistemas forestales existentes.
“Las temperaturas rápidamente cambiantes están desequilibrando los
ecosistemas forestales. Una vez que las temperaturas dejen de aumentar,
el re-balance podría insumir dos mil años”, dijo Hamann, quien recientemente
completó estudios sobre los impactos del cambio climático en los
bosques canadienses.
Sin embargo, el experto señala que "a corto plazo, el gran problema
para los bosques no es el aumento de la temperatura, sino los cambios
que esto conlleva".
Las temperaturas más elevadas están cambiando los patrones climáticos
y produciendo más extremos, entre ellos sequías más prolongadas
y enormes incendios forestales.
Solamente en 2003, Siberia perdió 40 mil kilómetros cuadrados de
bosque boreal por incendios. Alaska y Canadá experimentaron el peor
incendio de la historia en 2004.
Según investigadores del Servicio Forestal Canadiense, cada año
se pierden casi 2,6 millones de hectáreas por incendios, lo que
supone un enorme aumento en relación a más de un millón registrado
a comienzos de los años 70. Ellos pronostican que el cambio climático
creará condiciones todavía más secas en los bosques boreales de
Canadá y Rusia, convirtiendo en una virtual certeza el futuro aumento
de los incendios.
Nadezhda Tchebakova, del Instituto de Investigación Forestal de
la Academia Rusa de Ciencias, fue aún más lejos: pronosticó que
para 2090 las regiones boreales se volverán tan secas que se convertirán
en estepa o pradera.
Pero el cambio climático no será el fin de los bosques.
La reforestación y la regeneración natural aumentaron drásticamente
la cantidad de bosques en por lo menos 22 países, según un nuevo
informe publicado el 13 de noviembre por el Proceedings of the National
Academy of Sciences. China e India, por ejemplo, tienen más cobertura
boscosa que hace 15 años. Buena parte del nororiente de Estados
Unidos es casi todo bosque ahora, cuando hace entre 50 y 100 años
era tierra de cultivo.
"La demanda de papel y productos de madera cayó y hay un mayor interés
en la reforestación", dijo Jesse Ausubel, de la Universidad Rockefeller
de Nueva York, coautor del estudio. Estos nuevos bosques no tienen
la biodiversidad de los originales, pero "ofrecen la opción de que
ésta vuelva", señaló.
* Este artículo es parte de una serie sobre
desarrollo sustentable producida por IPS (Inter Press Service) e
IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de Periodistas
Ambientales). |