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| Reportaje Amenaza cerca del cielo Por Juan Carlos Rocha La Paz.- Testigo de la gloria de los imperios Tiwanacota, Aymara e Incaico, el Titicaca fue sagrado y mágico para esos pueblos y a la vez solidario con las necesidades vitales. La influencia de su microclima crea las condiciones adecuadas para la existencia de millones de habitantes. Sin él, la vida en esta parte del altiplano boliviano sería casi como la de un hostil desierto alto. El lago ha hecho el milagro, que alcanza a La Paz, la mayor ciudad de Bolivia, distante a sólo 80 kilómetros. Pero aunque aún continúa siendo el aliado de la vida de sus cercanos pobladores, la amenaza está allí, tan cerca del cielo como sus propias aguas. El microclima existente provocó una mayor concentración humana en las regiones lacustres, que causa sobrepastoreo y una excesiva parcelación de la tierra cultivable, origen a su vez de la erosión de los suelos. Dos años de cruel sequía y otros dos de inundaciones en la década anterior provocaron la pérdida de 322 millones de dólares en la zona de influencia del lago. Allí, más del 70 por ciento de la población es rural, y se dedica a la ganadería, a los cultivos andinos (quinua y tubérculos) y a la pesca lacustre. Los desastres naturales y una explotación irracional motivaron a Bolivia y Perú a establecer un plan conjunto: el Plan Director Global Binacional de Protección y Prevención de Inundaciones y Aprovechamiento de los Recursos Hídricos del lago Titicaca, río Desaguadero, lago Poopo y lago Salar de Coipasa. Más conocido como el "sistema tdps", el Plan conforma una cuenca de 143 mil 900 kilómetros cuadrados, de los cuales el Titicaca representa la mayor parte. El tdps propone considerar la integridad del proceso productivo, reducir los riesgos climáticos, con riego e invernaderos, y la degradación ambiental, con drenaje, pastos mejorados, y pesca racional. La cuenca muestra un panorama trágico: disminución de la cobertura vegetal, reducción de la población de peces nativos, contaminación biológica de la bahía de Puno y peligro de extinción de especies de fauna. Se señala la urgencia de revertir esas tendencias con obras de regulación hidráulica, sistemas de drenaje, reforestación, racionalización de pesca, descontaminación de aguas y creación de una reserva binacional. "Promovemos el uso adecuado de los recursos y la preservación de la biodiversidad para las futuras generaciones", dice el presidente de la Autoridad Binacional por Bolivia, Julio Sanjinés. * El autor es periodista de la Red ips-pnuma (Bolivia) Próximo artículo:
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