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| Contrapunto - El poder hidroeléctrico Guri, una incógnita por Humberto Márquez .Caracas.-
El anuncio de que Venezuela podría suministrar electricidad al norte de
Brasil ha vuelto nuevamente los ojos hacia la presa de Guri, tercera central
hidroeléctrica del mundo y renovada incógnita ambiental. Aunque se trata apenas de una iniciativa, preocupa la posibilidad de que en el proceso de expansión del sistema eléctrico, se soslayen efectos ambientales. Ya ocurrió una vez: "del proyecto Guri no llegó a hacerse un estudio de impacto ambiental -recuerda el ex ministro venezolano de Ambiente Arnoldo Gabaldón- y carecemos de un documento científico que enumere cuáles impactos se causaron al ambiente biótico y físico". Construida entre 1963 y 1986, a 700 kilómetros al sureste de Caracas, la central cabalga el río Caroni 100 kilómetros antes de su desembocadura en el bajo Orinoco y tiene una capacidad de 10 mil megavatios. Depende de un lago artificial de mil 250 kilómetros cuadrados que inundó bosques y sabanas, y provocó la reubicación de unas 8 mil personas, así como de varias especies de fauna. Son imborrables las imágenes de tigres y serpientes suspendidos con cuerdas desde helicópteros que les llevaron a otros hábitats. Muchos animales murieron. "Es inapropiada la polémica entre si grandes plantas hidroeléctricas son positivas o negativas. No existe una regla genérica. Que sean grandes no las descalifica, ya que son fuente limpia de energía frente a los combustibles fósiles", opina Gabaldón. En el haber de Guri está su aporte a la economía: la industria de acero y aluminio cuenta con energía segura, cercana, y barata (producir un kilovatio cuesta unos cinco centavos de dólar). Venezuela proyecta disponer en el año 2004 de una capacidad instalada de 23 mil405 megavatios. * El autor es periodista de la Red ips-pnuma (Venezuela) Próximo
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