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| Opinión Los dos mapas del sur ¿Por qué los más ricos estamos tan pobres? Por Roberto Messias Franco En los países biológicamente más ricos se registra la mayor miseria del mundo, debido a un modelo que excluye, violenta y destruye nuestra capacidad productiva La naturaleza ha colocado en el Sur especies vegetales y animales muy diversas, bancos genéticos increíblemente ricos y paisajes indescriptibles en su belleza y complejidad. Regiones como Africa Tropical, América Latina, Asia del Sur y Sureste, calientes y húmedas, tienen tal biodiversidad que en sólo unas cuantas hectáreas se encuentran más especies vivas que en países enteros de las áreas templadas y frías. Pero, ¿qué han hecho con toda esa riqueza biológica? ¿Por qué, pese a ella, en otro mapa, el del poderío económico y el desarrollo social, el Sur sale tan mal parado? Es, en gran parte, en los países biológicamente más ricos donde se registra la mayor miseria del mundo. En la periferia de las ciudades de India, Brasil, Indonesia, Senegal y Nigeria se concentran el hambre, las carencias, las enfermedades. ¿Por qué, siendo tan ricos, estamos tan pobres? Un observador incauto podría caer en la trampa: en una reproducción del añejo mito del "buen salvaje", podría argumentar que el Sur ha sido incapaz de aprovechar los tesoros que la naturaleza le ha concedido. Pero, ¿cómo ser "capaz" contra la violencia de los conquistadores que llegaron, durante varios siglos, para exterminar las culturas existentes y promover crueles masacres? ¿Cómo ser "capaz" -en un pasado más próximo- contra la fuerza de países y compañías que, aliados con oligarquías locales, se apropiaron de enormes áreas en el Sur para allí instalar sus minas, sus "plantations" y sus "company towns", y ejercer sobre los hombres poder de vida y muerte? Una refinada perversidad Hoy, el dominio se ejerce por métodos más sutiles. El poder del mercado y la política económica reemplazan a la violencia abierta o a los bloqueos explícitos. Se perpetúan las injusticias. Seguimos careciendo de condiciones económicas, políticas y culturales para establecer un nuevo modelo de uso de nuestros recursos. Los términos de intercambio en el mercado internacional son cada vez más desfavorables para sistemas basados en elementos como la biodiversidad. El control de los mercados y de los parques industriales destruye la capacidad productiva local, mientras que las deudas externas y las políticas monetarias vigentes en la región sólo apuntan a soluciones de muy corto plazo. Así, la posibilidad de acceder a la modernidad real es cada día más difícil. Y, en muchos casos, los obstáculos se agravan por el crecimiento demográfico y la concentración de la población, debido a un modelo que no privilegia el mantenimiento de las culturas y de la naturaleza como ejes del desarrollo. Hoy, en épocas de refinada perversidad histórica, se pretende también expropiar los tesoros de la biodiversidad, privatizándola y entregándola a los países ricos. Las ecotécnicas ¿Cómo usar los recursos de forma ecológicamente prudente, económicamente viable y socialmente justa? Debemos mantener la propiedad de los recursos en manos de los países donde ellos se originan. No se trata de ser xenófobos y rechazar la cooperación externa, pero debemos apostar a que los frutos sean compartidos por quienes los producen. Debemos promover el intercambio de experiencias e información, ofrecer recursos para la investigación y la producción, utilizar lo que existe en abundancia en nuestros países: recursos naturales, mano de obra, espacio, sol, tierra... Estas "ecotécnicas" -que requieren de sofisticación y conocimiento- constituyen el eje de un modelo sostenible. Si no logramos descubrir estos nuevos caminos, vaciaríamos de contenido al término desarrollo sostenible, tan explotado en los últimos años. * Ex secretario de medio ambiente de Brasil, actual oficial de programa de la Oficina regional para América Latina y El Caribe del PNUMA Próximo
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