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Las últimas fronteras forestales Su futuro se define hoy por Dick Bryant y Daniel Nielsen Del total de los bosques que originalmente poblaron la Tierra 6 mil millones de hectáreas ya se ha perdido casi la mitad (46 por ciento), en su mayor parte en las últimas décadas. Anualmente, un mínimo de 16 millones de hectáreas sucumben bajo el impacto del hacha, la motoniveladora, la motosierra o el fuego. De los bosques que aún quedan en pie (54 por ciento), la mayoría no son más que porciones pequeñas o altamente degradadas de los sistemas óptimos que alguna vez fueron. Los restantes (22 por ciento) están representados por fronteras forestales, es decir, grandes extensiones de bosques naturales ecológicamente intactas y con grados relativamente bajos de perturbación. Las amenazas En el interior de las fronteras forestales, los procesos naturales biológicos y evolucionarios continúan generando y manteniendo la biodiversidad de que todos dependemos. Además de erigirse en lugares seguros para genes y especies asediadas, las fronteras forestales mantienen comunidades y procesos ecológicos complejos e inimitables. Dada su extensión, las fronteras forestales proporcionan un lugar seguro a todas sus especies nativas y además aportan una serie de servicios ecológicos entre ellos la protección de cuencas y la estabilización del clima que hacen que el planeta sea habitable. Asimismo albergan muchas de las poblaciones indígenas que aún quedan en el mundo (cerca de 50 millones de personas en los bosques tropicales solamente). Estas extensiones boscosas también ofrecen excelentes oportunidades para la recreación y el ecoturismo. Las fronteras forestales son importantes porque albergan una enorme cantidad de carbono (estimada en 433 mil millones de toneladas). Sin ellas, el carbono que se origina en la quema de combustible y otras actividades industriales ascendería directamente a la atmósfera como dióxido de carbono, un gas que contribuye al efecto de invernadero. Actualmente, las fronteras forestales existentes se hallan moderada o gravemente amenazadas, sobre todo por la tala indiscriminada, el desarrollo energético y minero, la nueva infraestructura, el desmonte para las actividades agropecuarias, así como la eliminación de vegetación y caza excesivas. Estas amenazas se originan en varios factores, entre ellos, el consumo en crecimiento, el aumento acelerado de la población y la demanda de tierras, las políticas económicas deficientes y de corto plazo, la pobreza y carencia de tierras, además de la corrupción y el comercio ilegal de productos del bosque. Cómo protegerlas Sólo siete países en el mundo entre ellos Brasil, Colombia Venezuela y las Guayanas conservan todavía extensas superficies de su cubierta forestal original relativamente libre de amenazas. Los países que aún mantienen fronteras forestales, pueden protegerlas si comienzan ahora mismo a ejercer una custodia efectiva de sus bosques. Para ello, es necesario recopilar toda la información pertinente sobre los bosques y la manera en que están siendo utilizados. La participación de todos los interesados y una perspectiva de largo plazo, son dos pilares fundamentales de una política racional de uso del bosque. Se requieren planes equilibrados de uso de tierras que reserven porciones de los bosques para el ecoturismo, la conservación de la biodiversidad y la protección de cuencas. El gobierno, por su parte, debe tener un papel claro y la autoridad para asegurar la distribución equitativa de los ingresos y la viabilidad de los ecosistemas en el largo plazo. Los autores escribieron "Las últimas fronteras forestales. Ecosistemas y economías en el límite", publicado por World Resources Institute en 1997. Próximo
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