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Nace madera verde

Por Diego Cevallos

Algunos productos madereros procedentes de los bosques de México pueden exhibir ahora una certificación internacional que garantiza su origen en procesos forestales ambientalmente adecuados, socialmente benéficos y económicamente viables.

La madera cortada en 110 mil hectáreas de bosques naturales, propiedad de 11 comunidades y ejidos ubicados en los estados de Quintana Roo, Oaxaca y Durango, es la única en el país que tiene derecho a usar el sello del Forest Stewardship Council (Fsc).

Fundado en 1991, el Fsc está integrado por ambientalistas, comerciantes de madera, expertos forestales, académicos y grupos campesinos e indígenas de todo el planeta. Otorga, a través de acreditadores especializados, un certificado forestal con reconocimiento mundial.

En México –cuya cubierta boscosa es de alrededor de 56 millones de hectáreas– la certificación es un proceso relativamente nuevo, que debería ampliarse como una de las estrategias centrales para frenar el dramático deterioro forestal, sostienen los expertos.

Cada año desaparecen en México entre 300 mil y 700 mil hectáreas de bosques.

"La certificación internacional da una oportunidad para enfrentar la degradación de los bosques y el escaso poder gubernamental para protegerlos", señaló Sergio Madrid, portavoz del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (Ccmss), la única institución que otorga en México el sello verde.

Para 1998, el Ccmss estima que la certificación forestal en el país podría ampliarse de 110 mil a 250 mil hectáreas, pues comunidades de Puebla, al norte de Durango, en Guerrero y Veracruz han solicitado ser evaluadas para contar con el sello internacional.

Aun con la ampliación prevista para el año próximo, la cobertura se considera mínima en relación al área forestal de México.

Cifras oficiales indican que cada año alrededor de 472 mil hectáreas de bosque se pierden al ser incorporadas a la agricultura y ganadería y 112 mil al transformarse en terreno para ciudades, carreteras y presas.

La calificación Fsc se otorga a los productores y extractores de madera luego de someterlos a un estricto examen "in situ" por parte de varios especialistas, entre ellos, antropólogos, ingenieros forestales y ecólogos, quienes emiten un informe y lo presentan a una comisión, para su evaluación final.

El objetivo es garantizar a cualquier consumidor en el mundo que detrás de un producto con el sello Fsc hay un manejo forestal que beneficia a la comunidad, existe claridad sobre el proceso de tenencia de la tierra y no se destruye el medio ambiente.

Campesinos pasan examen

Los principios y criterios para evaluar el manejo de un bosque fueron adoptados por el Fsc en septiembre de 1994, luego de tres años de discusiones entre cerca de 200 miembros del organismo.

Según Madrid, se trató de un debate "extremadamente difícil", pues se debió conciliar las diferentes visiones que sobre el tema existen entre los países del Norte industrializado y el Sur en desarrollo.

Los campesinos de Quintana Roo, Oaxaca y Durango aprobaron el examen en los últimos tres años luego de introducir ciertos cambios a su manejo forestal.

Para mantener el derecho a usar el sello –un signo de aprobación del que se desprende un árbol– los beneficiados deben someterse cada año a un monitoreo especial.

Los acreditadores estiman que con el uso del sello Fsc, los vendedores de madera pueden tener algunas ventajas en el mercado, especialmente el extranjero, hecho que corroboran las exportaciones que realizan algunos de los productores mexicanos.

El Ccmss, que recibió la licencia para acreditar de Smart Wood Program de Rainforest Alliance –una de las certificadoras oficiales de la Fsc–, reconoce sin embargo, que las ventas internas no parecen verse aún muy beneficiadas con el sello.

Los consumidores no conocen sobre el Fsc y tienen escasa capacidad de compra, sostuvo Madrid. Se espera que la situación cambie al mejorar la situación económica del país y se efectúe una campaña de difusión sobre lo que es el Fsc.

Madrid exhortó a los empresarios y al gobierno a apoyarlos en la campaña, pues actualmente su organización no cuenta con recursos suficientes. "La protección de los bosques debe ser una tarea de todos", expresó.

* El autor es periodista de la Red Ips-Pnuma.

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