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| Los trópicos pueden revivir Por Ariel E. Lugo y Sandra Brown Las selvas tropicales representan la mitad de los bosques en el mundo y contienen una increíble riqueza de plantas, animales y microorganismos. Una hectárea de tierra baja de bosque tropical húmedo puede contener más de doscientas especies de árboles, lo cual significa que uno de cada dos árboles, de más de cierto diámetro, es de una especie distinta. Hay una gran variedad de bosques tropicales según la latitud donde se encuentran (climas secos, semi-secos, y húmedos), la elevación (desde tierras bajas hasta alpinas) y los tipos de suelo (desde arena y arcilla hasta suelos calcáreos, aluviales y turbas). El número de zonas con vida forestal en los trópicos es mayor que en el resto del mundo. Los científicos, sin embargo, han logrado estudiar sólo una mínima parte de esta diversidad: menos del 20 por ciento de las especies que habitan los trópicos ha sido formalmente descrito. La deforestación y la degradación de los bosques tropicales amenazan la capacidad para obtener los productos y servicios requeridos por el hombre. La tasa estimada de deforestación en el período de 1990 a 1995 fue de 12.6 millones de hectáreas por año. Y la pérdida potencial de especies asociada con la disminución de bosques tropicales, agrava la situación. Pueden recuperarse Sólo hasta hace poco, los gobiernos se han concientizado acerca de la importancia de los fenómenos globales sobre nuestra vida. Hoy sabemos que se deben armonizar las funciones locales y globales de los bosques para mantener los climas normales y las condiciones que han propiciado el éxito de nuestra especie en la Tierra. La investigación científica aporta información
nueva e interesante sobre la estructura y función de los bosques tropicales,
su respuesta a las alteraciones, su papel global y los requerimientos
administrativos para un desarrollo sustentable. Los bosques tropicales muestran tasas de crecimiento y desarrollo que son entre dos y diez veces más rápidas que aquellos de las regiones templadas y septentrionales. Esta rapidez confiere a los bosques la capacidad de responder a las alteraciones naturales periódicas a las que están sujetos. Cuentan con procesos regenerativos para restablecer su estructura, composición de especies y funcionamiento una vez que desaparecen estas alteraciones. Normalmente, su funcionamiento se restablece más rápidamente que su estructura y composición de especies. Además, pueden cambiar su composición de especies sin cambiar sus funciones ecológicas en forma significativa, esto es, son ecosistemas con capacidad de recuperación. Desde los años veinte, el inventario de las áreas de bosques tropicales ha variado en cierta forma, pero sin cambiar significativamente (ver ecómetro).
Los silvicultores han desarrollado tecnologías para restituir los bosques en tierras deforestadas. La tasa de replantación se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas. Lamentablemente, la tasa de pérdida de bosques es cuatro veces mayor y no es probable que la plantación de árboles, por sí sola, haga reversibles los efectos de la deforestación. El restablecimiento natural de los bosques en pastizales abandonados y tierras agrícolas dañadas es más prometedor. Este proceso produce millones de hectáreas de bosques secundarios en áreas previamente deforestadas. Las aves, insectos, murciélagos y otros mamíferos son responsables de la difusión de semillas y el restablecimiento de bosques en estas tierras. Es vital permitir que fragmentos de bosques florezcan entremezclados con los muchos otros usos que se tienen para la tierra. La pérdida de bosques podría reducirse también a través del mejoramiento de las prácticas agrícolas. Así, puede asegurarse un abastecimiento de alimentos más estable, menor erosión del suelo y disminución del abandono de tierras dañadas que llevan a la deforestación de otras tierras. Las prácticas agroforestales (aquellas que combinan árboles con cosechas de alimentos) son efectivas y constituyen un tipo sostenible de uso de suelo bajo algunas condiciones tropicales. La agroforestación puede simular los procesos naturales de los bosques y representa una alternativa para los sistemas agrícolas que explotan y deterioran la fertilidad del suelo. El carbono Los bosques tropicales de América Latina almacenan mayor cantidad de carbono que los de cualquier otra región (ver ecómetro). Se estima que los bosques tropicales eliminan entre 1 y 3 Pg de carbono de la atmósfera cada año. De aquí que, al impulsar los bosques, se puede reducir la cantidad de bióxido de carbono en la atmósfera y contrarrestar los efectos de calentamiento global (ver recuadro izquierdo). Las metas pueden alcanzarse protegiendo las tierras de la degradación, disminuyendo la deforestación y permitiendo a los bosques crecer y regenerarse. Estas acciones ayudarán a regular el clima del mundo y a asegurar el abastecimiento de alimentación, agua, energía y biodiversidad. Para alcanzar esta meta, todos en América Latina debemos contribuir con talento y energía. * Lugo es investigador del Servicio Forestal del Departamento de Agricultura (EU)y Brown del Departamento de Recursos Naturales y Ciencia Ambiental, U. de Illinois. Próximo
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