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| Entrevista: Maurice Strong Una Bolsa de Valores Climática
Así como todos los días se negocian acciones en las bolsas de valores del mundo, es posible que muy pronto se compren y se vendan créditos por emisión de gases de efecto invernadero, en una inédita práctica de comercio global. Maurice Strong, organizador de la Cumbre de la Tierra (Río, 1992), es un entusiasta promotor de esta iniciativa. Al respecto dialogó con Tierramérica, desde sus oficinas en Toronto, Canadá. ¿Cómo funcionaría en la práctica el esquema global de comercio de gases de invernadero, propuesto en la cumbre de Kioto? Aquellos países del mundo industrializado que tienen que disminuir sus emisiones, particularmente de CO2, podrán compensar la reducción en su país a través de proyectos industriales o forestales que disminuyan o absorban la emisión de dicha sustancia en naciones en desarrollo. Esto, ademas de ser en muchos casos menos costoso que disminuir las emisiones en la fuente, genera un crédito. Los créditos tienen un valor y a través de un sistema de comercio semejante al usado en la bolsa de valores, podrán reunirse en el mercado aquellos que quieran comprar créditos para compensar sus emisiones y aquellos que puedan venderlos por estar absorbiendo o reduciendo el CO2 que produce dicho crédito. ¿Cuánto se ha avanzado hasta hoy en la implementación de esta iniciativa? En las negociaciones oficiales sobre cambio climático todavía no se han definido las condiciones bajo las cuales los permisos comercializables puedan ser acreditados contra los objetivos nacionales de reducción de emisiones. Sin embargo, el sector privado y algunos gobiernos ya se han adelantado. Costa Rica, por ejemplo, ya ha producido créditos de emisiones certificables que están listos para ser comercializados, de hecho algunos ya han sido vendidos. ¿Favorecerá este mecanismo el equilibrio en la responsabilidad? Sí, está diseñado para hacerlo. A los países industrializados les permite cumplir con los requerimientos de reducción de CO2 a menor costo y a las naciones en desarrollo recibir fondos a cambio del reemplazo de las emisiones del Norte. Y los mercados asegurarán el equilibrio entre los beneficios que fluyen hacia ambas partes de la negociación. Sin embargo, aunque este mecanismo ofrece la mejor oportunidad para que los países en desarrollo obtengan mayores flujos financieros, hay también ciertos problemas potenciales. Por ejemplo, si los países industrializados usan este mecanismo en demasía transferirían una carga desproporcionada en la reducción de CO2 a los países en desarrollo. Estos a su vez, deben asegurarse de que se les pague lo suficiente y de que el mecanismo no conduzca a la imposibilidad de reducir sus propias emisiones conforme su desarrollo progrese. ¿Cuál sería el impacto de este esquema en el control de riesgos del cambio climático, comparado con otros mecanismos adoptados en Kioto? La mejor manera de controlar las emisiones es reducirlas desde la fuente: asegurarse de que al utilizar el auto estamos usando el combustible más eficiente, de que nuestras plantas industriales producen la mínima cantidad de CO2. Pero la clave está en determinar dónde puede efectuarse esta reducción al mínimo costo posible ya que la atmósfera no tiene límites nacionales. Por ello, para que todo gobierno se responsabilice sobre una base igualitaria necesitamos un tratado global. Y tanto el mecanismo de desarrollo limpio (MDL) cono el comercio de emisiones son muy útiles porque ayudan a asegurar que las sustancias en cuestión sean reducidas de manera más económica y los beneficios sean compartidos equitativamente.
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