|
|||||
| Acerca de Tierramérica |
|
||||
| Foro de discusión |
| Links Utiles |
| Búsquedas |
| Autores |
| Galería de Portadas |
| Secciones |
| Inicio |
| Una cuestión de supervivencia Por Ulric Trotz Pequeños estados isleños con frágiles ecosistemas son los principales miembros de la comunidad caribeña (CARICOM). Su prosperidad depende de sus áreas costeras, donde habita la mayoría de la población y se desarrolla la actividad económica. Se trata de las áreas mas productivas biológicamente, dueñas de importantes recursos marinos y de una gran diversidad biológica. En los últimos años, estos recursos han estado sometidos a un inmenso estrés: aumento de la población y de sus actividades, concentración de infraestructura turística, inadecuado manejo de desechos sólidos y líquidos, esquemas de desarrollo mal concebidos, severos fenómenos climáticos, mal manejo de los arrecifes de coral, humedades y manglares y la falta de sistemas de información y de una estructura institucional coordinada. El calentamiento global y los cambios en el nivel de mar, en la temperatura de los océanos y en las corrientes de aire y de agua pueden agravar estos problemas. Concentrados en las zonas costeras, los sectores industrial, turístico, energético, de transporte y comunicaciones están particularmente amenazados por el aumento del nivel del mar. Por ello, no sorprende que se haya considerado el cambio climático global como un área de acción urgente en la Conferencia Global sobre Desarrollo Sostenible de Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (Barbados, abril-mayo 1994). Allí los pequeños estados caribeños solicitaron la asistencia de la Organizacion de Estados Americanos (OEA) para desarrollar un proyecto sobre adaptación al cambio climático, con el fin de someterlo al Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés). Aprobado en 1995 e implementado desde inicio de 1997, el proyecto de cuatro años de duración pretende apoyar a los países de la región en su lucha contra los efectos adversos del cambio climático. El Proyecto de Planificación para la Adaptación al Cambio Climático Mundial (CPACC, por sus siglas en inglés), que recibió una donación de 6.3 millones de dólares del GEF, es ejecutado a través de la Unidad de Desarrollo Sostenible de la OEA, con sede en Washington, y de una pequeña unidad que opera bajo el paraguas de la University of the West Indies Centre for Environment and Development, en Barbados. Mientras tanto, unidades especiales están encargadas de las actividades nacionales en los doce países participantes, desde Belice en el norte a Guyana en el Sur. Dos son los principales componentes del proyecto planificación y fortalecimiento institucional. En el primer caso, el trabajo se enfocará en la recolección de información regional sobre clima y océanos, en estudios de manejo, vulnerabilidad e impacto y en opciones políticas. Y en el segundo ámbito, los esfuerzos se dirigirán hacia el fortalecimiento de la capacidad de los países participantes para llevar a cabo la planeación de adaptación al cambio climático. A través de otro proyecto apoyado por el GEF y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los países caribeños están preparando una iniciativa comunicacional que permitirá elevar la conciencia pública sobre los desafíos del cambio climático. Como miembros de la Asociación de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por sus siglas en inglés), los países caribeños han logrado captar la atención de la comunidad internacional sobre los potenciales impactos adversos del cambio climático en sus economías. Su participación en los proyectos mencionados constituye un testimonio elocuente de que El Caribe considera el cambio climático como uno de los fenómenos de mayor relevancia para la supervivencia de sus sociedades. Afortunadamente los mecanismos negociados en el marco de la Convención sobre Cambio Climático, como el mecanismo de desarrollo limpio y la implementación conjunta, proveerán de los recursos financieros necesarios para responder a los desafíos del cambio climático en El Caribe. *El autor es director de proyecto, Unidad Regional de Implementación, University of the West Indies, Barbados. Próximo
artículo:
|