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| Una nueva economía Por Pablo Gutman Tasas por uso y por emisión, fondos de garantía, impuestos... ¿Qué instrumentos económicos operan con objetivos ambientales? La Declaración de la Cumbre de la Tierra hace esta propuesta en su artículo 16: "las autoridades nacionales deberán promover la internacionalización de los costos ambientales y el uso de instrumentos económicos, tomando en cuenta que el contaminador debe, en principio, soportar los costos de la contaminación".
En los últimos 15 años se han adoptado diversas medidas como instrumentos de la gestión ambiental. Aquí reseñamos seis de ellas. 1.- Tasas por emisión de contaminantes. A las empresas se les cobra una cuota por unidad de descarga de contaminantes en el ambiente. Se trata de motivar a las empresas a tratar sus efluentes y así reducir la contaminación. Cada empresa queda en libertad de decidir cuánto trata y cuánto paga. El objetivo es llegar a controlar la descarga del conjunto de la industria. Se aplica en Francia, Holanda y Alemania. 2.- Derechos negociables de emisión. La agencia ambiental fija la carga máxima de contaminantes que puede recibir el medio ambiente. La carga máxima se divide en derechos de emisión que son vendibles y transferibles. Algunas empresas comprarán más derechos de emisión y tratarán menos, otras harán lo contrario. Se aplica en Estados Unidos. 3.- Tasas por uso. Se cobran a los usuarios de los recursos naturales con el fin de cubrir el costo del manejo del ambiente, reducir el consumo y motivar la conservación. Casi todos los países del mundo gravan los combustibles, las explotaciones forestales y de bosques naturales. Por uso de agua se aplican tasas en Francia, Australia, Nueva Zelanda y Chile, por explotación de la biodiversidad en Costa Rica y por los servicios que presta la protección de cuencas en Brasil e Indonesia. 4.- Fondo de garantía ambiental. Los grandes proyectos mineros, forestales y de infraestructura pagan una cuota para asegurar que al final repararán los posibles daños ambientales. Este fondo de garantía se aplica en Indonesia y Malasia. 5.- Impuestos verdes y diferenciales. En Suecia, Finlandia y Dinamarca se proyecta reemplazar impuestos tradicionales por impuestos al consumo y contaminación del ambiente. Estos son los impuestos verdes. De acuerdo con los impuestos diferenciales, en cambio, pagan más los usos y productos que deterioran el ambiente y se subsidian parcialmente los que son conservacionistas. 6.- Incentivos económicos internacionales. Se utilizan para financiar la eliminación de los gases que afectan la capa de ozono y para programas de conservación ambiental con beneficios globales. Los pros y los contras En las seis medidas reseñadas, los incentivos económicos pueden ser más efectivos que la reglamentación internacional, porque en vez del control fomentan el autocontrol y en vez de la obligación fija (cumplir con la ley) proponen un incentivo económico móvil que promueve la superación. Para los economistas, los instrumentos de mercado son importantes porque permiten a cada usuario un ajuste flexible entre pagar o gastar en control ambiental. La empresa que tiene mejores oportunidades de control ambiental preferirá invertir en descontaminación y, al contrario, las que enfrenten mayores costos de tratamiento ambiental preferirán pagar tasas de emisión. Así se puede llegar a los niveles de carga y tratamiento deseados, con los menores costos para el conjunto de la sociedad. Sin embargo, los instrumentos económicos no están capacitados para reconocer cuestiones de equidad social ni límites naturales. ¿Cómo asegurar que los más pobres no se queden sin agua?, ¿quién establece cuánta contaminación puede absorber el ambiente sin deteriorarse? Los mecanismos del mercado no responden estas interrogantes. Es la sociedad quien debe decidir cuáles son los límites al uso del ambiente y las metas de equidad y solidaridad que han de formar parte de una estrategia de desarrollo sustentable. * El autor es economista argentino. Próximo artículo:
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