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| Punto de vista Una nueva forma de poder Por Luiza Erundina Nosotros iniciamos, durante nuestra gestión al frente de la alcaldía de Sao Paulo (1989-1992), una nueva forma de gobierno local, una nueva forma de poder en las ciudades. Y aunque nuestras experiencias no están consolidadas, puedo decir que avanzamos en la promoción de la participación directa y la ciudadanía política. Nuestro Partido de los Trabajadores, con su programa socialista, se construyó en la lucha contra la dictadura militar y en pro de los derechos ciudadanos. Tuvo que convivir con la estructura de un aparato de Estado organizado para servir a proyectos distintos de nuestras propuestas democráticas y populares. Y tuvo que hacerlo con otras esferas de gobierno opuestas al ámbito municipal donde nosotros gobernábamos. Un ámbito débil, puesto que un municipio -como esfera de poder de Estado en Brasil- es la instancia más desposeída de poder, tanto económico como político. Y no por casualidad. Pues con la tradición autoritaria y elitista del Estado brasileño no podía esperarse que se dotara de poder real a la instancia local donde se registra la relación más directa con la sociedad. En ese cuadro se ubica nuestra experiencia de gobierno, que intentó promover una efectiva división del poder, al colocar en la sociedad las decisiones políticas más importantes: el reglamento de la ciudad, las metas del gobierno y la fiscalización de ese gobierno. En Sao Paulo -cuya región metropolitana tiene 16 millones de habitantes- nosotros hacíamos plenarias populares donde miles de representantes de las regiones administrativas discutían las prioridades de una urbe de aquel tamaño. Cada región administrativa es una gran ciudad, donde la presencia de ciertos elementos de cultura "nordestina", italiana o de otros orígenes constituye una peculiaridad que apunta a la descentralización de la gestión urbana. Teníamos, además, varios mecanismos de representación de intereses, como los consejos municipales de salud, de educación, de cultura, donde se trataba cada política sectorial. O las procuradurías especiales -de la mujer, del negro, de los enfermos de sida- que influenciaban las políticas que les incumbían. Nuestra vocación fue y es revolucionar la política. Eso pasa por el cambio de cultura política, por el estímulo de la democracia directa. Ese es el reto futuro de las ciudades latinoamericanas, pues será colocando al pueblo en una condición de ciudadano pleno en la lucha por sus derechos, que ofreceremos una contribución innovadora, diferente.
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