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| Reportaje: modelos de gestión local Jardín sagrado Por Antonio Riseiro Las autoridades locales en la ciudad de bahia, brasil, retoman la religiosidad africana ancestral, mientras los habitantes de una inhóspita barriada en perú intentan recuperar de las cenizas su epopeya popular SALVADOR DE BAHIA.- El discurso ecológico posee un carácter planetario. No se confina a una clase, grupo social, estrato demográfico, credo, género o etnia. Es un discurso panhumano pues, a fin de cuentas, lo que está en juego ahora es la cuestión misma de la vida en la Tierra. Esta especie de homogeneización internacional del ambientalismo facilita las acciones, pero puede también ignorar la diversidad de los sistemas físicos y de las formaciones etnoculturales. ¿Cuáles son las visiones del mundo natural y de sus relaciones con el mundo social en el imaginario brasileño? Esta es la pregunta que ahora Bahía empieza a responder. Región cultural de formación afroibérica, Bahía propicia la alianza entre la religiosidad ancestral africana -reorganizada institucionalmente en el llamado "candomblé"- con la ola ambientalista de fin de siglo. Militantes verdes y sacerdotes del candomblé establecieron una alianza pública en defensa del Parque San Bartolomé, ubicado en Salvador, capital de Bahía, dentro del proyecto "Jardín de las Hojas Sagradas". La preservación del degradado parque es vital tanto para los ambientalistas, por sus vestigios del Bosque Atlántico, como para los candomblezeiros, que allí realizan sus ritos, entre árboles, piedras y cascadas sagradas. La sacralización ambiental es un rasgo peculiar de esa religión. Arboles y grutas son templos, las hojas son claves para las prácticas litúrgicas, y hay dioses del agua y de las plantas. De ahí que las áreas verdes de los grandes templos (terreiros) del candomblé aún subsistan en medio del actual caos urbano de Salvador, ciudad que creció sin control absorbiendo sus espacios naturales y devastando reservas vegetales sagradas. Nada más lógico, por tanto, que una alianza entre candomblezeiros y ecologistas. Ocurrió, entre ellos, un bello intercambio de señales. Los verdes comenzaron a hablar del carácter sagrado del parque, mientras los sacerdotes concebían el lugar como un foco de preservación ecológica. El proyecto Jardín de las Hojas Sagradas -desarrollado por la Secretaría del Medio Ambiente de la Alcaldía de Salvador, encabezada por Juca Ferreira- se convirtió así en un punto de convergencia. El proyecto se concentró en la relación candomblé-medio ambiente, sin ignorar la necesidad de revertir la degradación física de los terreiros. Porque no hay forma de preservar un terreiro sin realizar protección ambiental, ni efectuar protección ambiental sin preservar el terreiro. Nueva espesura en cada gesto Y el hecho es que el vínculo candomblé-medio ambiente se está imponiendo, en términos institucionales y extrainstitucionales, en la conciencia ecoantropológica brasileña. Una nueva espesura en cada gesto. Nuestro movimiento es planetario, no cabe duda. Pero es también cierto que no se da en el vacío, sino en contextos sociohistóricos precisos y reales.
El autor es poeta y antropólogo de Brasil. Próximo artículo:
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