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Las bacterias salvadoras

Por Mario Osava


Paraná - Frente a la problemática agroquímica, existen salvadoras alternativas biotecnológicas. Brasil produce soya más limpia y en grandes cantidades gracias a dos bacterias: el Baculovirus anticarsía y el Trissolcus basalis, conocido como el "avispita". La siembra de la soya se expandió rápidamente en Brasil en las décadas del 60 y 70, lo que determinó un uso excesivo de agrotóxicos. Sin embargo, paralelamente, se iniciaron investigaciones para reemplazarlos por agentes biológicos, sobre todo en el Centro de Agrobiología de la Empresa Brasileña de Investigaciones Agropecuarias (EMBRAPA), en Seropédica, cerca de Río de Janeiro.

Las orugas y las chinches -las plagas más comunes de la soya- ya se pueden controlar biológicamente. El enemigo número uno de las chinches es la "avispita", como se conoce el Trissolcus basalis. Mide un milímetro y mata los huevos de las chinches. Se trata de nueva tecnología que se aplica desde 1990, informa la entomóloga Beatriz Ferreira, del Centro Nacional de Investigación sobre la Soya (CNPSO). Sin embargo, es difícil reproducir avispitas masivamente y esto ha impedido generalizar su uso.

En Brasil, hay sólo cuatro laboratorios para multiplicarlas, tres de ellos en Paraná. Pero "la tendencia es de gran expansión", confía la investigadora, porque esta técnica es más barata que los químicos y más beneficiosa en términos ambientales.

La oruga, en cambio, es destruída por el Baculovirus anticarsía que es inofensivo para los hombres, animales y plantas. Tiene la ventaja de reproducirse en las propias orugas, que además pueden recolectarse después de muertas y servir para otras áreas o en próximas siembras. Esta técnica permite un ahorro de 30 por ciento en relación a los insecticidas químicos, calcula Flavio Moscardi, investigadorr del CNPSO, en Londrina, estado de Paraná.

Por su facilidad de multiplicación, el uso del virus se difundió sobre todo al Sur del país. Paulo Galerani, jefe técnico del CNPSO, estima que 20 por ciento del área de soya en Paraná, mayor productor nacional, ya emplea el baculovirus. En Río Grande del Sur, estado que disputa el liderazgo, alcanza el 10 por ciento. El promedio nacional es de 8 por ciento.

La eficiencia de estos "bioplaguicidas" se ha comprobado en varias áreas del país, pero se requiere de un manejo integrado ya que, por ejemplo en el caso de las avispitas, los agrotóxicos reducen drásticamente su población. Estas nuevas tecnologías no funcionan sino en un esquema agrícola integral.

* el autor es periodista de la RED IPS-PNUMA

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