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Grandes
plumas: Tania Libertad
Punto
de vista
Contra la aridez del alma
"Zaña
es un pueblo de la costa norte del Perú donde los españoles
pensaron alguna vez construir la capital del país. Hoy es
un poblado en ruinas, con casas de adobe, desértico
y sin nada de verde. Es la tierra, el viento, son los niños
pobres llenos de polvo, niños grises. Ahí nací
y viví hasta el año y medio de edad. Luego fuimos
a Chiclayo, también árido, donde vivíamos en
un barrio marginal a la salida de la ciudad. Mi casa estaba a media
cuadra de una gasolinera y de la carretera por donde los camiones
pasaban con la caña de azúcar hacia los trapiches.
El suelo quedaba alfrombrado de caña seca, pero también
de un amasijo de aceite, kerosene y llantas viejas...era la desolación
misma, terrible, como un paisaje de postguerra.
Tengo
una foto de esa niña gris y mocosa. No calzo zapatos y llevo
un vestido descuidado con la bastilla rota, las trencitas peinadas
con hilo porque tenía muy poco pelo. Mi padre, quien era
guardia civil, trabajaba hasta la noche; igual que mi madre, quien
laboraba en el Hospital Obrero. Mis siete hermanos hombres y yo
andábamos como salvajitos. Siempre enterrados, con la cara
sucia y jugando con amigos sin nombre, como los hijos del carpintero
o los de la cocinera. Nosotros éramos los hijos de la enfermera,
en mi barrio no se necesita saber más. Este es el medio ambiente
donde viví. La aridez era de todo tipo: desde paisajística
hasta afectiva. Una muchacha de la sierra era la encargada de malcuidarnos,
me enviaba a recoger puchos de cigarro del suelo para fumárselos.
Entonces pensaba que todo el mundo era así, que ningún
niño tenía zapatos, que el verde no existía
y que había algunas malas muchachas que fumaban.
A los
16 años ya era conocida como cantante, en mi familia todo
giraba a mi alrededor. Fuimos a Lima donde, aparte de cantar, estudié
ingeniería pesquera por imposición paterna. Recuerdo
los viajes con los pescadores de Chorrillos. Estudiábamos
recursos marinos, sus propiedades, las diversas especies. Ese fue
mi primer contacto con la esencia de una parte de la naturaleza.
Faltando meses para terminar la carrera, la dejé, me fui
de casa y me dediqué de lleno al arte. Tenía 21 años.
Mi niñez tan árida me impulsó a contruir un
fecundo mundo interno que ahora yo lo traspaso incluso a los espacios
exteriores, como mi casa, toda rodeada de plantas, de verde. También
soy muy afectuosa. Yo creo que la biodiversidad abarca todos los
aspectos de la vida d euna persona. Porque si estamos contaminados
de espíritu y de alma, naturalmente vamos a contaminar afuera.
La
inconcienci aprovoca a veces falta de respeto por nuestro medio
ambiente, las calles están llenas de basura, de ruido, de
violencia...Estamos echando a perder nuestros países con
una ambición desmedida. Porque la crisis ambiental tiene
que ver con el opoder y la soberbia humana: esa creencia de que
no nos vamos a morir por nada, se pueden morir los demás
-decimos- pero nosotros no. El respeto a la naturalez debe aprenderse.
Quienes ostentan el poder deberían preocuparse por cambiar
la cultura del dinero que invade las sociedades actuales. Me preocupa
que se hable tanto a los pobres de democracia. ¿Para qué?
Si no puedes comer, ni viajar a donde quieras o comprarte la ropa
que te gusta. No digo que tengamos que vivir en una dictadura, no,
pero la democracia sin beneficios económicos, sin cultura,
educación, salud y justicia, ¿para qué la queremos?
Nuestras aspiraciones son más altas: deseamos la libertad".
* extracto
de entrevista exclusiva de la cantante peruana para Tierramérica
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Usted
puede - Buen apetito...>
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