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| La crisis impone gustos Dime qué basura tiras... Por Marcela Valente Si una empresa quisiera conocer las preferencias de los argentinos, sin duda pensaría en una encuesta donde el potencial usuario dijera personalmente qué es lo que más le gusta. Sin embargo, si lo que necesita es conocer los más íntimos gustos de la población -qué desea, cuándo, cómo- lo mejor será husmear la basura, un auténtico termómetro de lo que sucede en los hogares. "Para estar en forma hay que comer más verduras y tomar mucha agua", pontifican en Argentina presuntos apóstoles de la vida sana, mientras sus bolsas de desechos estallan por la abundancia de envases de comida rápida, latas de cerveza y cajas de tranquilizantes. La bolsa es el reflejo de lo que se compra y de lo que se consume. Revolviendo los desechos se descubrirá que la tendencia argentina al derroche -que alcanzó niveles irracionales durante la última expansión del consumo (1991-94)- se retrajo durante 1995 por efecto de la crisis mexicana. Según la Fundación Senda -que estudia la basura- la producción total de residuos per cápita cayó en promedio 9.8 por ciento entre julio de 1994 y el mismo mes de 1995. La caída se debe a un repliegue del consumo en general pero además a una disminución del derroche, según explica Alberto Pomés, dirigente de la Fundación. "La miseria educa, ojalá que si vuelve la bonanza, no traiga el desperdicio", dice. Guantes en mano, los expertos de Senda recolectan y clasifican muestras de basura y cargan a un banco de datos todo lo que se descarta, de acuerdo al nivel socioeconómico. La veracidad de la información recogida tienta a muchas empresas interesadas en conocer los secretos antojos de los consumidores y también al gobierno, que necesita actualizar la canasta básica de alimentos. En líneas generales, la salida masiva de capitales que huyeron de Argentina -por temor a una sacudida como la mexicana- provocó durante el año pasado una restricción monetaria que el comercio no pudo ignorar. Según el análisis de las bolsas de basura, en 1995 cayó 15 por ciento el consumo de agua mineral, un producto que en hogares de clase media y alta tiende a reemplazar al agua potable. El consumo de gaseosas disminuyó 12 por ciento y el de alimentos congelados 10 por ciento. Todos los productos imprescindibles se siguieron comprando pero con criterio más cauto. Desde alimentos hasta pañales descartables, pasando por vacaciones, todo se pensó mejor. "En los períodos de crisis hay un incremento del uso de tranquilizantes que se concentra en la semana de fin de mes, pero casi exclusivamente en los sectores medio alto y alto", revela Pomés. Pese a la disminución del consumo y la retracción del derroche, es temprano aún para afirmar que los argentinos incorporaron nuevos y más racionales hábitos de consumo. "Cuando está en el supermercado, la gente se propone consumir menos productos chatarra, pero a la hora de cocinar elige la comida rápida y termina tirando las verduras porque se le pudrieron en la heladera", dice Pomés. El problema es también económico. La gente que trabaja muchas horas consume más alimentos semipreparados, congelados o listos, porque no tiene tiempo de preparar o no tiene "freezer" dónde conservar por más tiempo lo que no consume. Así, irrumpieron en la bolsa los despojos de ofertas tales como "lleve tres y pague dos", el paquete de salchichas con la mostaza de obsequio o el juguetito que acompaña graciosamente el postre para niños. Con o sin crisis, el comportamiento es aún desaprensivo respecto de lo que se descarta, pero no siempre por culpa de los consumidores. La conciencia ecologista va calando cada vez más hondo, pero no hay infraestructura por dónde canalizar la nueva educación. Se enseña a la gente que no debe tirar las pilas a la basura para no contaminar la tierra de los rellenos con mercurio, níquel o cromo, y entonces las acumulan sin saber qué hacer con ellas. Finalmente, un día se hartan de guardarlas y aparecen todas juntas en la bolsa provocando una concentración del contaminante mucho más nociva que si tiraran de una a una. * La autora es periodista de la Red IPS-PNUMA Próximo artículo:
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