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| Contrapunto Coca y cocaína: ¿vidas paralelas? Por Juan Carlos Rocha LA PAZ.- La selva subtropical de Bolivia, generosa en especies vegetales y animales, esconde miles de hectáreas de hoja de coca, materia prima de la cocaína. Las referencias de esta hoja andina se pierden en la noche de los tiempos. Durante siglos las culturas indígenas la usaron para curar, predecir el futuro, rendir culto a los dioses o mitigar el cansancio del trabajo. De la milenaria costumbre sólo quedan vestigios: menos del 10 por ciento de las 100 mil toneladas de hoja de coca que se obtienen en Bolivia son destinadas al consumo tradicional de campesinos y comunidades indígenas aymaras y quechuas. El grueso se utiliza en la elaboración de 180 toneladas anuales de cocaína, que son compradas por cinco millones de consumidores habituales en el mundo, la mayoría en Estados Unidos. En tanto, menos de dos por ciento de los siete millones de bolivianos probó la cocaína alguna vez, aunque expertos afirman que esta cifra aumentará porque todo país productor de droga termina también como consumidor. Según la Dirección Nacional de Prevención Integral de Drogadependencia y Salud Mental, el 44.6 por ciento de los bolivianos cree que su país produce estupefacientes para el exterior, mientras el 27.2 por ciento que es productor y consumidor. El tema del narcotráfico ocupa un lugar de permanente actualidad en el debate de la sociedad boliviana. Sin embargo, en Bolivia preocupa que Estados Unidos dedica mayores esfuerzos a reclamar la destrucción de los sembradíos de coca en la región andina que a combatir el consumo dentro de su propio país. Mientras, los más de 120 mil campesinos que se dedican a cultivar la hoja de coca siguen careciendo de alternativas económicas. * El autor es periodista de la red IPS-PNUMA Próximo artículo:
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