A pesar de la avalancha de publicidad que nos asalta
cada día para conducirnos a la compra compulsiva, los consumidores tenemos
la alternativa de la elección, el poder de:
-
Calcular bien las cantidades de alimentos y otros
productos básicos que usamos regularmente por semana y utilizarlos
hasta que se agoten. Aproximadamente enre el 10 y el 20 por ciento
de los productos que compramos los desechamos antes de que termine
su vida útil.
-
Buscar pintura hecha con base en agua pues la limpieza
de las superficies pintadas con ese producto es más fácil y no exige
solventes dañinos para el entorno.
-
Evitar usar productos en envases aerosoles, pues
debido al plástico y los metales usados en su elaboración, éstos no
son reciclabes y destruyen la capa de ozono. Aparte de que se desperdicia
su contenido.
-
Compartir con amigos periódicos y revistas, los cuales
constituyen cerca del 25 por ciento de la basura producida en un hogar
urbano.
-
Usar un cubo de agua para lavar el auto, en lugar
de una manguera. Se calcula que de esta manera podemos ahorrar hasta
300 litros de agua.
-
Evitar comprar productos con mucho material de envases
o envolturas. Debemos buscar aquellos que no vienen empaquetados.
Un tercio de la basura doméstica consiste en paquetes de diversos
tipos.
-
Preferir el papel reciclado. Aunque en algunos casos
resulta más costoso, cuando lo compremos, debemos pensar que así evitamos
la tala de los bosques.
-
Rechazar productos elaborados con maderas exóticas,
que crecen en bosques húmedos tropicales, los hábitats más ricos del
mundo, pero también los que más se degradan.
-
Adquirir productos en envases retornables. Una botella
de vidrio puede usarse hasta 100 veces antes de ser reciclada.