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Entrevista: Opinan los ministros

Tierramérica le preguntó a cinco ministros de Medio Ambiente y Hacienda ¿Cómo puede la política económica ayudar a aliviar la degradación ambiental?

He aquí sus respuestas:


Triple exigencia

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Eduardo Aninat, ministro de Hacienda, Chile

“Hoy, la pregunta fundamental en economía es: ¿cómo producir todo lo que necesita la población mundial sin deteriorar el medio ambiente? La conciencia ecológica se ha extendido gracias a la labor de Naciones Unidas y de las organizaciones ambientalistas. Esto hace que las exigencias ciudadanas por la sustentabilidad del desarrollo sean crecientes e impulsa la adecuación de las políticas económicas a la variable ambiental, ausente 15 ó 20 años atrás. El aumento de la población mundial y de la demanda por bienes y servicios -en América Latina, China, Asia y otras zonas- plantea un gran desafío a quienes toman decisiones. Los niveles de crecimiento económico requeridos para atender estas necesidades son muy altos y progresivos. Sin regulaciones claras, preventivas y respetuosas del medio ambiente, el crecimiento económico puede producir degradación. La política económica debe incorporar la variable ambiental, pero con un resguardo: no puede ser inhibitoria del crecimiento, sino que debe estimularlo en compatibilidad con el medio ambiente. El Estado tiene que basar el crecimiento en tres premisas: la mayor eficiencia posible, un medio ambiente limpio y la preservación de los recursos naturales. La política económica es el instrumento con que el Estado puede cumplir esta triple exigencia, que debe relacionarse estrechamente con la política educativa, la de ciencia y tecnología, la investigación para el desarrollo, infraestructuras, transportes, normas de calidad así como con otras políticas que puedan incidir en el medio ambiente”.

Ruta de colisión

Gustavo Krauze, ex ministro de Hacienda y hoy ministro de Medio Ambiente, Recursos Hídricos y Amazonía, Brasil

“El principal problema de las políticas ambientales en relación a las estrategias de desarrollo es que carece de centralidad en las decisiones. ¿Ha pensado alguna vez que usted toma el agua sucia que no ensució, que respira el aire que no contaminó y que es víctima de la lluvia ácida que no produjo? La política ambiental es la más subversiva y polémica de las cuestiones que vivimos hoy, pues es la única que puede reinventar la dirección hacia el tercer milenio. La humanidad camina sobre una ruta de colisión, a una “esquina civilizatoria” donde o sigue en la dirección de la economía tradicional o cambia de rumbo. El costo ambiental, reflejado en los indicadores de degradación de la naturaleza, y el social, expresado en el número mayoritario de los excluidos del desarrollo, inducen al cambio. Se debe crear una nueva política económica que considere el “querer” colectivo como base de una cultura de “solidaridad ambiental”, donde los ciudadanos sean dueños de su propio destino e identifiquen las dimensiones de una sociedad democrática, equitativa, eficiente y sostenible. Las armas para lograrlo son tan sencillas como la sensibilidad, la convicción firme y el pluralismo político bajo una palabra de orden actualizada: “Ambientalistas de todo el mundo, uníos”.

Economía y Ambiente

Julia Carabias, secretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, México

“A pesar de la crisis financiera de 1995 y los imperativos de la actual recuperación económica, los temas ambientales permanecen en el primer plano de la agenda gubernamental. Esto es posible gracias a que la política económica está enmarcada en una estrategia de largo plazo que se propone contener las tendencias de deterioro ambiental. Contamos con un nuevo arreglo institucional que elimina políticas y prácticas productivas que derivan en sobreexplotación de recursos pesqueros y forestales y merman nuestra biodiversidad. Para inducir un manejo sustentable del agua se trabaja en un esquema de consejos de cuenca, en reasignación del gasto público a favor del saneamiento de cuencas y en una política de precios que fomente ahorro y eficiencia. También se despliegan programas regionales en zonas críticas que combinan objetivos socioeconómicos con un aprovechamiento integral de los recursos. En política fiscal, por la vía de esquemas de apoyos directos a los productores agrícolas y forestales, se redujeron los efectos distorsionantes de los subsidios sobre el uso de suelo y recursos. También se innovaron instrumentos fiscales para alentar el ahorro y uso eficiente de energía. La política de apertura comercial busca compatibilizar las ventajas de un comercio liberalizado con una mayor protección ambiental, como la adopción de estándares más estrictos, el acceso a tecnologías limpias y el acuerdo de cooperación ambiental asociado al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). Pese a la difícil situación económica, no se ha tomado ninguna medida que relaje el cumplimiento de los agentes económicos con la normatividad ambiental. Más bien se reforzaron tareas de inspección y vigilancia”.

Pasos concretos

René Castro, ministro de Ambiente y Energía, Costa Rica

“Pese a los avances logrados en Costa Rica, el modelo de desarrollo se perfila como insostenible porque se ha erigido sobre el derroche de los recursos naturales. El país pugna por una política ambiental que no se apoye en regulaciones sujetas sólo al binomio prohibición-sanción, sino que privilegie los incentivos económicos, el fortalecimiento de la conciencia ambiental y la participación de la sociedad civil. Hay una serie de medidas concretas tomadas en los últimos años. Hace poco se propuso una nueva ley que establece un “certificado forestal”, el cual compensa económicamente a los dueños por los insustituibles servicios de sus árboles: absorción y fijación de gases contaminantes, protección de las fuentes de agua, de la biodiversidad y los ecosistemas, protección de la belleza escénica para la recreación y el turismo. Entre otras medidas está la estimulación del consumo de gasolina sin plomo, que aumentó 14.5 por ciento entre mayo de 1995 y febrero de 1996. Además, se impulsaron iniciativas para mejorar los estudios de impacto ambiental de obras y proyectos, establecer un programa de control vehicular y consolidar instituciones dedicadas a la investigación científica”.

Roles claros

Ma. Julia Alzogaray, secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano, Argentina

“El concepto de desarrollo sustentable está íntimamente ligado al concepto de economía en la clásica y simple acepción de la “administración de los recursos escasos”. Hoy que los países están aplicando políticas económicas más o menos orientadas hacia una economía de mercado, es necesario incorporar al proceso económico la internacionalización de los costos ambientales, los cuales están globalmente definidos como los generados por el proceso de producción, distribución y consumo de bienes y servicios. Una mención especial merece el concepto de remediación aplicada a aquellos deterioros inevitables con el actual nivel de tecnología, pero que deberán implicar una previsión económica para compensar su externalidad negativa. En todo proceso de producción, distribución y consumo de bienes y servicios, donde no se incorporen los costos ambientales se producirá una externalidad negativa que será pagada por la socuaded, en vez de absorberse por un circuito de producción-distribución-consumo. Así se perderá la capacidad del consumidor de orientar al mercado a través de la selección de productos más adecuados para cubrir sus necesidades pero, al mismo tiempo, valorizados en su impacto ambiental al incluir en su precio los anteriores costos. Quedan así claramente definidos los roles del sector privado y del Estado. Este último debe generar un marco en el cual el sector privado compita para obtener el favor de los consumidores en condiciones igualitarias sin el subsidio encubierto que significaría la no incorporación de los costos ambientales al precio de sus productos. Deberá controlar los resultados obtenidos para modificar la estructura del marco general y perfeccionar la competencia. Es imprescindible una total coherencia entre la política económica y la ambiental. No se puede hablar de economía de mercado y concebir un Estado gendarme en el plano ambiental.

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