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Gran promesa para uso local Las energías alternas o alternativas constituyen una gran promesa para regiones pequeñas o aisladas, por su costo competitivo frente a las convencionales. Pero es impensable que logren satisfacer la demanda energética de los grandes conglomerados urbanos, que seguirán alimentándose del poder hidroeléctrico, el petróleo y el gas natural. Los energéticos se dividen usualmente en tradicionales, convencionales y no convencionales o alternos. Los tradicionales se utilizan en la vida diaria desde la prehistoria, como el calor solar, la fuerza del viento, la leña, el carbón vegetal y los residuos agrícolas o pecuarios. Aquellos energéticos de uso masivo en las sociedades industriales -hidroelectricidad, petróleo, gas, carbón mineral, energía nuclear y su conversión a energía eléctrica- se conocen como convencionales. En cambio, los no convencionales (alternos) son nuevas fuentes de energía o energéticos tradicionales basados en alta tecnología. Estos tienden a enfatizar el uso de energéticos renovables y la drástica reducción de los efectos ambientales. Existen, entre otros: los procesos fotovoltaicos o térmicos solares, la generación eólica, la geotermia, la energía marina, los aceites y alcoholes de origen vegetal, y otros usos de la biomasa, la fusión nuclear y el hidrógeno.
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