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La gente de Tierramérica Sugiere temas "Junto con una felicitación por este suplemento de primer nivel y de gran calidad informativa, aprovecho la ocasión para sugerir la posibilidad de difundir en sus páginas el trabajo que se realiza en Bolivia en pro de la conservación de la diversidad biológica, o también temas más amplios como la interesante experiencia boliviana en relación a las políticas y acciones estatales para el desarrollo sostenible". Lic. Alexandra Sánchez de Lozada, directora nacional Conservación Diversidad Biológica, Bolivia. Inquietudes afines "Soy estudiante de medicina en la Universidad Central de Venezuela. Nuestro currículo de estudios incluye temas afines a los que trata Tierramérica. La asignatura de salud pública, por ejemplo, aborda el saneamiento ambiental y el medio ambiente. Espero que estas primeras ediciones de Tierramérica sean la semilla de una cosecha muy importante, cosecha que habremos de recoger nosotros, las generaciones de relevo". Alonso J. Rodríguez, estudiante de Medicina, Universidad Central de Venezuela. Distancias geográficas e idiomáticas "El suplemento de dic./96 despertó mi interés sobre lugares de nuestro continente tan lejanos que a veces los ignoramos. En particular hablo de Guyana y Surinam y de la Antártida. Otro tema poco tratado es el de la diversidad linguística. Creo que se debería promover el uso del idioma internacional auxiliar esperanto dentro de la Onu y la Unión Europea y, por qué no, en nuestra América". Rubén Sánchez, Neuquen, Argentina No es atrevimiento "Les felicito por Tierramérica cuya necesidad en la región es extrema, aún cuando dicen que ya no se lee. Y quiero sugerirles algunos temas: el olvidado océano; por qué la educación ambiental; industrialismo, el verdadero Caballo de Troya y por dónde va el ecologismo. Espero que no lo tomen como un atrevimiento". Andrés Rodríguez, biólogo pesquero, Venezuela
Concurso "La América que yo quiero" Tierramérica Publica Aquí Extractos de los Ensayos Ganadores del Concurso Organizado en Octubre de 1996 y en el que Participaron 300 Lectores de Toda la Región. Segundo Premio América: La gran posibilidad Necesitamos comprometernos con una sed extrema de cambio y eso no va a venir ni de las izquierdas ni de los liberalismos, ni del terrorismo ni del cinismo: ese fuego tiene que venir de un corazón humano despierto y compasivo. De una psique global integrada donde los dos hemisferios del cerebro del mundo, Oriente y Occidente, equilibren sus fuerzas haciéndose una: sabiduría y ciencia, contemplación y acción dinámica, preservación y cambio. Y aquí es donde entra América como La Gran Posibilidad. Todas sus estructuras sociales, políticas, económicas, culturales y espirituales son aún tan maleables, tan plásticas, que uno puede figurarse con el ojo visionario no el del futurólogo, sino el del poeta un continente que sea verdaderamente un guardián de la integridad y de la dignidad de lo creado... Países con una economía firmemente alineada con lo sustentable, no con el desarrollo irresponsable...El triunfo de empresas no burocratizadas y flexibles donde, sobre todo, la solidaridad y la protección al medio ambiente sean un valor añadido a la producción. Mayor representatividad en los gobiernos, revitalización de la sociedad civil. Dirigentes que piensen a escala global y actúen a escala local. Una redistribución de las fuentes de riqueza y poder que corrija la indignante diferencia entre los que tienen mucho y los que no tienen nada. Y algo que me parece peculiarmente importante: una reevaluación de nuestro pasado precolombino que impacte las conciencias y los espíritus nacionales, que le devuelva los derechos y el orgullo a los pueblos indígenas que aún viven en estas tierras. Alicia Torres, Caracas, Venezuela.
Tercer Premio Un día como todos Hoy desperté con un terrible dolor de cabeza y no me ha extrañado nada: diario padezco crueles jaquecas. Intento pasar saliva pero mi garganta irritada lo impide. Anoche pude dormir un poco más de lo acostumbrado: ignoré los intensos ruidos urbanos que destrozan, segundo a segundo, los tímpanos...Un agudo dolor en el vientre me avisa que debo desayunar, mas no quiero: estoy harto de la comida sintética que tengo en la hielera...Voy hacia el botiquín y de él extraigo un pequeño frasco que contiene mi vida: vitaminas que han evitado que este cuerpo se convierta en ceniza. Trago con dificultad dos cápsulas que desgarran mi esófago. Extraño el agua, detesto estos espantosos sueros, viscosos y artificiales de color ámbar que sirven para hidratarnos. Cuánto desearía poder bañarme otra vez, como cuando era niño y el agua corría por todo el planeta. Tal vez ése fue el error: dejar que corriera...Me pondré mi traje de poliuretano, mis botas metálicas, mi visor protector, mis tapones para los oídos y la máscara de oxígeno que me dificulta besarte en la calle como antes lo hacía, y saldré a recorrer mi América gris. El lugar donde nacieron mis padres y la mujer que amo y donde, seguramente, no nacerán mis hijos. Víctor Ruiz Lara, Naucalpan, Estado de México. Próximo artículo:
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