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Tras una "ecología humana" Por Dante Oberlin Para algunos sectores, la producción limpia significa que no debe existir ninguna forma de contaminación. Así, aquellas empresas que no cumplan con los parámetros establecidos en los países industrializados deben ser sancionadas incluso con la clausura. Nuestra posición es distinta. Coincide, más bien, con quienes en la Cumbre de Río (1992) afirmaron que "si la humanidad entera aspirase a lograr niveles de consumo como los de los países desarrollados, harían falta cinco mundos como el que tenemos". Esto es, la contaminación que se genera en las naciones desarrolladas es la causa principal de los problemas ambientales que nos afectan a todos. El desarrollo sostenible se relaciona con la capacidad de absorber los efectos de las actividades humanas y con las limitaciones que el estado actual de la tecnología y de la organización social impone al uso de los recursos naturales. De ahí que sea necesario encontrar, en un marco de concertación estratégica, correctivos globales, basados en un modelo de desarrollo sostenible alternativo al actual. Porque el tema ambiental no debe separarse de la cuestión social. Hoy, el desempleo es uno de los principales problemas de América Latina. Y las pequeñas y medianas industrias son los centros generadores de empleo. Pero cabe preguntarse: ¿No son la pobreza, la miseria y la desocupación las causas principales de la degradación ambiental? ¿Podemos aspirar a la producción limpia con enormes porcentajes de la sociedad excluidos y marginados?
Se trata de una tesis mágica asociada con la idea de un mundo infinito. Sin embargo, entre el conservacionismo inmovilista (vinculado a las tesis proteccionistas del comercio internacional) y el abuso indiscriminado de los bienes comunes a la humanidad, debe instalarse una nueva cultura socioambiental. Se trata de una "ecología humana". Generar un modelo de desarrollo sostenible es tarea de todos. Implica la búsqueda de un equilibrio entre el desarrollo y la conservación del medio ambiente. Ello exige reorientar la explotación de los recursos, la dirección de las inversiones, la disposición de los procesos tecnológicos y la modificación de las instituciones hacia las necesidades presentes y futuras. Es tarea sustantiva del movimiento obrero colaborar eficientemente con las pequeñas y medianas empresas hacia una producción limpia. Ello favorecería tanto a los trabajadores como al entorno en el que operan. Dicha tarea debe ligarse a la búsqueda de fuertes consensos sobre la sociedad que debemos construir entre todos, para garantizar una vida digna a los actuales y futuros habitantes del planeta.
* El autor es argentino, secretario ejecutivo para América Central de la Central Latinoamericana de Trabajadores. Próximo artículo:
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