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| Entre el liderazgo y el repliegue Por Gustavo González Aunque el protagonismo femenino es marcado en organizaciones sociales y comunitarias vinculadas al tema ambiental, las mujeres chilenas siguen siendo minoría en puestos de dirección en la administración estatal y en los partidos políticos Sólo dos nombres femeninos se destacan en la plana funcionaria ambiental en Chile , donde el predominio masculino es evidente. Cuando asumió el cargo el 11 de marzo de 1994, el presidente Eduardo Frei designó a Adriana Delpiano como ministra de Bienes Nacionales y, este año, nombró a Vivianne Blanlot directora ejecutiva de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (conama). Bienes Nacionales debe administrar y resguardar el patrimonio del Estado, que incluye desde inmuebles hasta bosques y parques naturales, y en tal sentido la ministra Delpiano tiene atribuciones ligadas a la defensa ecológica. Pero la política ambiental emana de la Secretaría de la Presidencia y se ejecuta a través de la conama a nivel nacional, y de las Comisiones Regionales del Medio Ambiente (coremas). Según Ximena Abogabir, presidenta de la Casa de Paz, una organización no gubernamental pacifista y ecológica, la presencia de Blanlot como directora ejecutiva de la conama "es una excepción" dentro del panorama de exclusión de las mujeres. Tanto los demás puestos ejecutivos de la comisión, como las coremas, están a cargo de hombres. Se trata de una escasa representación femenina que, en alguna medida, es común a todos los poderes públicos en Chile. Aquí sólo existen tres ministras, tres senadoras sobre 46, nueve diputadas sobre 120, ninguna jueza entre los 17 magistrados de la Corte Suprema de Justicia y sólo una directora en el Banco Central. Las mujeres son también minoría en las cúpulas de los partidos políticos, aunque sí ganan cierta presencia en el mundo empresarial y en el vasto espectro de las ongs. El liderazgo en las ongs ambientalistas chilenas es sobre todo femenino, con nombres como el de la propia Ximena Abogabir y de Sara Larraín, coordinadora de la Red Nacional de Acción Ecológica. Adriana Hoffman encabeza la Alianza por los Bosques de Chile, Myriam Urzúa es la coordinadora de la filial para el Pacífico Sur de Greenpeace, mientras que Mary Anne Muller, una educadora agrícola y ex Miss Chile, se consagró en los últimos meses como una de las activistas de la Corporación de Defensa de Pirque, una comunidad aledaña a Santiago que lucha por evitar el paso por sus tierras de un gasoducto. Contra el paradigma racional Para Ximena Abogabir este protagonismo femenino en la defensa ambiental corresponde a "una reacción ante el paradigma racional, pragmático y muy masculino como resultado de la Revolución Industrial". "Podemos afirmar -agrega- que existe una identidad entre los valores que sustenta la preocupación ambiental y los valores tradicionalmente asociados a lo femenino: proteger, compartir, contemplar, nutrir". Las mujeres, los niños y los jóvenes "intuyen que sobre sus hombros recaerá la responsabilidad de arreglar el lío que les estamos dejando" y son los principales actores ambientales. Pero advierte que "cuando se trata de elegir líderes, las mujeres se repliegan para dar paso a los varones". Un repliegue que no tiene que ver con la receptividad que suelen mostrar los medios de comunicación. "Tengo la impresión -dice Abogabir- que los medios brindan más acogida a líderes mujeres en asuntos ambientales. Tal vez les parecen más auténticas y sospechan que detrás de los varones ecologistas hay siempre una sandía: verde por fuera, rojo por dentro. Es decir, que el discurso ecologista masculino a menudo persigue otros fines". * El autor es periodista de la red IPS-PNUMA. Próximo
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