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| ¿Qué hombres dejamos al ambiente? Por Humberto Romero Alvarez Es usual que nos preguntemos qué medio ambiente le estamos legando a las generaciones futuras. Pero, cabe otra interrogante: ¿qué tipo de seres humanos estamos dejando al medio ambiente?. El vínculo salud-medio ambiente es tan antiguo como la propia existencia del hombre y de la Tierra. Sin embargo, debieron transcurrir dos mil 500 años para que -liquidada la etapa oscurantista de la medicina, gracias al genio de Luis Pasteur- comenzara la era bacteriana y con ella la explicación científica del origen de las enfermedades. Estudios realizados durante la epidemia de cólera de Hamburgo, en 1892, revelaron dos hechos importantes de la interacción entre la salud humana y los factores de riesgo ambiental: la presencia de gérmenes patógenos en el agua del servicio público como causa de la enfermedad y la eficacia de los filtros de arena para depurar el agua y evitar las infecciones. Otro antiguo azote de la humanidad, el paludismo, dejó de ser atribuido al "mal aire" de los pantanos -de allí el nombre de "malaria"-, y una vez conocido su origen microbiano y el papel de los mosquitos como vehículo transmisor, se inició el saneamiento de El Caribe y otras regiones de América mediante drenajes y el uso de insecticidas biológicos. Así fue posible terminar con éxito la construcción del Canal de Panamá y eliminar el Anopheles Gambia, terrible mosquito infeccioso de origen africano, que había invadido el noreste de Brasil. En 1955, la Oms y el Unicef lanzaron una cruzada mundial contra el paludismo, a base de aplicar Ddt en el interior de las viviendas. Este fue, sin duda, el esfuerzo organizado más grande de la historia dirigido contra una sola enfermedad y, aunque no se erradicó, al menos se abatieron en gran medida sus índices de mortalidad y morbilidad. Sin embargo, el uso indiscriminado del Ddt y otros plaguicidas, sobre todo en la agricultura de los países tropicales, es actualmente una amenaza al delicado equilibrio de la naturaleza. Esta preocupación motivó en 1972 la realización de una conferencia mundial, en Estocolmo, de la cual surgió el Pnuma. Desde entonces, se dedica mayor atención a la limpieza del aire, el agua y el suelo. Las ideas que propiciaron el surgimiento del Pnuma se reafirmaron en Río de Janeiro, 20 años después, como sustento básico de todo desarrollo sostenible. Pero hay un asunto que va más allá de la conciliación de los intereses del desarrollo económico y social con el cuidado del entorno: el derecho de la humanidad a una vida saludable, a la protección y el fomento de su salud. En los países latinoamericanos y caribeños es notable la superposición de antiguas enfermedades transmisibles con nuevas enfermedades crónico degenerativas, unidas a factores de riesgo ambiental o a estilos de vida. La reaparición del cólera es una manifestación vergonzosa por las condiciones de pobreza en las que se multiplica, así como por la suciedad ambiental en que se genera. Debemos prevenir los contactos negativos del hombre con su entorno aprovechando las lecciones del pasado. Nuestro designio: la proteccción del ambiente. * El autor es mexicano, ex presidente de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria. Próximo
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